sábado, 10 de noviembre de 2012

MONSEÑOR: JORGE ESCORCIA ANGARITA








Monseñor Jorge Rafael Escorcia Angarita, nació en Fundación un 30 de agosto de 1958.


Hijo de Fortunato Bernal Escorcia Pacheco (fallecido) y Rosario de los Ángeles Angarita Romero. Es el quinto entre seis hermanos: Elisa, Jairo (fallecido), Miriam, Ana, Nancy y Ana. 

Cursó sus estudios primarios en el Jhon F. Kennedy, luego en el Instituto Colombia y culminó sus estudios de bachiller académico en el colegio La Sagrada Familia.

Su vocación sacerdotal se despertó en El a temprana edad, manifestándolos en familia como un niño alegre y feliz, sus juegos consistían en realizar "pequeños altares" donde celebrar novenarios, y hasta donde invitaba a todos sus amigos vecinos a rezar el Santo Rosario. Sin embargo fue en el Colegio de la Sagrada Familia donde el llamado del Señor fue tomando cuerpo en cuyo discernimiento vocacional fue acompañado y orientado por la Hermana Maria Ramona Silva.

Por iniciativa de la Hermana Yolanda Corrales Baena, tuvo su primer contacto con la Diócesis de Valledupar, donde encontró a sus primeros padrinos: El Padre Albeiro Bedoya y el Padre José Bolivar Daza quienes para ese entonces estaban encargados de la Pastoral Vocacional.

Fue acogido como "hijo adoptivo" por monseñor José Agustín Valbuena Jauregui, quien fuera el Obispo de la diócesis de Valledupar, de quien siempre recibió apoyo y comprensión.

Inició su proceso de formación sacerdotal en el seminario Arquidiocesano de Bucaramanga, donde adelantó sus estudios de filosofía, en donde recibió mucho acompañamiento del hoy obispo Carlos Prada Sanmiguel. Continuó sus estudios de teología en el seminario regional de Barranquilla "Juan XXlll"

Fue ordenado Presbítero el primero (1) de Noviembre de 1987, en la catedral Nuestra Señora del Rosario de Valledupar, de manos del Excelentísimo Obispo José Agustín Valbuena Jauregui, ceremonia en la que igualmente fueron ordenados otros 4 sacerdotes. El Padre Jesús Emel Arévalo encabezó la delegación de fieles Fundanenses que se trasladaron a esa ciudad para acompañar al padre Jorge en su rito consecratorio.

El 5 de Noviembre de 1987, celebró su primera Santa Misa en la Parroquia San Rafael de Fundación, donde fue recibido y acompañado por muchos Fundanenses ya que era el segundo Sacerdote que ha tenido Fundación en toda su historia.

Durante el ejercicio de su ministerio Sacerdotal ha sido pastor de las siguientes Parroquias en la diócesis de Valledupar: Nuestra Señora del Carmen en Pueblo Bello; San Marcos Evangelista en el Paso; Nuestra Señora de la Candelaria en Becerril; Santísima Trinidad en Curumaní y San Agustín en Fonseca.

Para la gloria de Dios y el crecimiento de la Iglesia, participó en las Obras Misionales Pontificias de la Serranía del Perijá en la parroquia la Divino Pastor de Codazzi.

En el año 1988 suspendió temporalmente su ministerio sacerdotal, al ser elegido como alcalde popular del Municipio de Curumaní para el periodo 1988 al 2000.

Una vez abandona la vida publica, retoma su actividad pastoral, monseñor Balvuena para fortalecer sus virtudes misionales lo envía al Perú a que ejerza su ministerio, y en ese país ha desarrollado una ardua tarea como orientador vocacional en el Seminario Diocesano Redemptoris Mater y Juan Pablo ll en donde estuvo dos años.

Recientemente se incardinó en la diócesis de Callao en el Perú, donde ha gozado de la confianza de su Obispo a tal punto que ha sido nombrado Vicario Episcopal y General de esa diócesis.

El 10 de Noviembre del año 2012, celebró sus 25 años sacerdotales en la Parroquia San Rafael de Fundación, en ceremonia presidida por Monseñor Ugo Puccini Banfi y acompañado por los sacerdotes de la viciaría de Fundación y por 3 de sus compañeros de ordenación, además de su apreciada familia, amigos y fieles.


Fundación se ha venido convirtiendo últimamente en una ciudad levítica, en donde han descubierto su vocación 16 varones, entre sacerdotes, religiosos y un diácono permanente, sin contar con las religiosas.




Brindado con sus compañeros de ordenación, sus 25 años de vida sacerdotal

Con su Madre Chayo, su hna Elisa y su tía Minga



El 26 de abril del 2013, en las vísperas de la Fiesta del Buen Pastor, el Obispo del Callao, Monseñor José Luis del Palacio hizo entrega de Títulos Pontificios al Padre Jorge Escorcia junto con otros tres sacerdotes de la Diócesis de Callao. 

Mons. Jorge Escorcia recibió el título de prelado de Honor de su Santidad bajo la figura de Capellán de Su Santidad.


Los otros presbíteros que recibieron la distinción como Prelados de Honor de Su Santidad fueron Mons. Oscar Balcazar, Mons. Antonio Garciandía y Mons. Alfonso Villalobos. 

Estos títulos pontificios son cargos honoríficos que la Santa Sede otorga a algunos presbíteros como reconocimiento de sus méritos en el ministerio sacerdotal. A partir de este momento el Papa concede el título de Monseñor a los citados sacerdotes y entran a formar parte de la llamada Familia Pontificia. 

Los clérigos de la Familia Pontificia tienen derecho al tratamiento de monseñor, a vestir sotana con botonadura (filettata), ribetes y fajín morados y a puestos de honor en las ceremonias papales.

Monseñor Escorcia recibiendo el titulo e insignias de prelado de su obispo

Entrevista. P. Jorge Escorcia, designado nuevo Vicario General de la Diócesis del Callao








El P. Jorge Escorcia lleva 15 años al servicio de la Iglesia chalaca. Natural de Fundación Magdalena, un pueblo ubicado al norte de Colombia, asume con muchas expectativas y entusiasmo un cargo muy importante en la Diócesis del Callao. Conozcamos más del nuevo Vicario General de la Diócesis chalaca. 


Cuéntenos acerca su primer acercamiento con el Perú y su experiencia pastoral en el país

Llevo 15 años en el Perú, llegué un 18 de marzo del 2002. Estuve tres años en La Punta, siete años después en la P. San Juan Bautista de Márquez, Ventanilla y los últimos cinco años que llevo en la P. Santa Rosa del Callao. 

Cuando llegué al Callao, Monseñor Irízar fue quien me recibió y acogió, me nombró párroco en Márquez y ejercí el cargo de decano de la zona norte del Callao. Allí, aproveche para poner en orden la documentación de las parroquias y para unificar criterios de pastoral. Luego, Monseñor José Luis del Palacio asume el cargo de Obispo de la diócesis y me invita a la P. Santa Rosa, a participar más cerca de su trabajo, colocándome como Vicario Episcopal, encargado del presbiterio. Este cargo lo he ejercido por cinco años, velando por el bienestar de todos los presbíteros chalacos y coordinando los eventos que a nivel diocesano se realizan. 


¿Qué experiencia le ha dejado el contacto con la feligresía chalaca?

El Callao, como es costa, es similar a mi zona. La gente es muy extrovertida, alegre, espontánea; de tal manera, que yo me he sentido como parte de mi tierra. La música también, la salsa o el merengue. El cariño, el afecto de la gente me ha hecho sentir parte de esta tierra. La gente del Callao es cariñosa y en parte, yo también los soy, es por eso que nos hemos podido compenetrar. En sí, yo me he identificado mucho con la gente de la diócesis y con el presbiterio, igualmente. 


Como nos comentaba, usted ha estado durante un buen tiempo en el cargo de Vicario Episcopal, trabajando con los sacerdotes y actividades relacionadas a estos ¿Cómo ha sido esta experiencia?

Muy positiva. Estar en la reuniones de presbiterio y los decanatos, me ha hecho motivar e ir creando una unidad en la pastoral diocesana, lograr que un número mayor de personas participe de las actividades diocesanas. Estas son cosas de las que hoy, me puedo sentir satisfecho. Lo mismo que en la Misión Continental, poder continuar impulsando esta labor dada por el papado en los últimos tiempos, de ir a tocar puertas y motivar a tantos fieles a anunciar a Jesucristo. Esto, me ha llevado al encuentro con la gente, a ir perdiendo mi temores, el hablar con espontaneidad e invitar a la gente a asumir el compromiso bautismal. 


Hace unos días, usted ha sido nombrado nuevo Vicario General ¿Cómo recibe esta noticia?

Con mucha sorpresa porque siento que es un cargo de mucha confianza del Obispo. En este cargo, tal vez me siento corto pero, a la vez en la disponibilidad de que Dios haga lo que quiera hacer en su obra del Callao. Sobretodo de crear lazos muy fuertes de fraternidad sacerdotal. Siento que por ese lado debo ir encaminando esta labor y a dar respuesta a las situaciones que se presenten a nivel diocesano, de la mejor manera. 


¿Qué expectativas tiene para este cargo y qué centrará su labor?

Las expectativas están a la luz, de lo que el mismo obispo está proyectando, las Bodas de Oro de la diócesis. Esta celebración nos abre nuevos retos, nuevas expectativas. Como decía el Papa Juan Pablo II, a una pastoral con un nuevo ardor, con un nuevo método y con una nueva imagen, una belleza que debe distinguir nuestras parroquias. Comenzaré por motivar, como lo he venido haciendo, la creación de un ambiente de dignidad para los presbíteros y un sentido de bienestar en los fieles, que se sientan acogidos en sus parroquias, que evoquen la belleza de Dios. Nuestra diócesis tiene esta responsabilidad bautismal. También unificar criterios pastorales, promoviendo la pastoral vocacional, fortaleciendo la familia y la educación, y la evangelización como centro de la labor pastoral. Estas son las líneas del obispo. 


Como se puede ver usted tiene un importante contacto con la feligresía y con el cuerpo presbiteral ¿Qué retos enfrenta la Iglesia del Callao?

Poder crear un ambiente de fraternidad y hermandad. Este es el reto, puesto que cada uno tiene sus criterios personales. Pero se tiene que ver que existe un cordón umbilical que es la labor de la diócesis. Eso nos ayuda a ver el sentido de comunión y de unidad que debemos tener, como criterio fundamental para la labor pastoral en las parroquias. Estar muy cerca del obispo conlleva, ser agente impulsador de sus labores. Al fin y al cabo, somos colaboradores del obispo y debemos estar en la misma dimensión, visión y misión. 


Siendo conocedor de la realidad chalaca ¿Qué mensaje tiene para su población?

Siento que es necesario crear una nueva imagen del Callao. La gente de aquí es muy buena, trabajadora, luchadora y generosa, lo he podido experimentar. Esta imagen es la que tiene que sobresalir, en medio de las nubes que pueden opacar estas grandes luces. Cuando hemos convocado a los fieles y parroquias para la Misión Continental o para las diversas actividades diocesanas, he visto que la gente responde con mucha espontaneidad y generosidad. Con la educación transformaremos esta imagen y con el bienestar que llevamos dentro, que debe aflorar ante los demás. La gente de la zona sur ha experimentado una cercanía de la Iglesia a su desarrollo social y económico.


¿Qué mensaje tiene por las Bodas de Oro de la diócesis?


Es una fiesta de todo el Callao. Primero, para agradecer a Dios por la formación de una diócesis en medio de muchas precariedades y que hoy, contar con más de 56 parroquias, con clero numeroso, con una misión de visión universal; es fruto de los pastores que han pasado por esta diócesis. Ha habido grandes carismas, y siento que es una gratitud del pueblo chalaco a la Iglesia. Vemos colegios parroquiales sobresalientes, como el de las comunidades religiosas, es fruto de este impulso, que a nivel de los carismas de la Iglesia ha venido colaborando con el bienestar de los chalacos. Quiero invitar a todos a esta fiesta por los 50 años, que no pase desapercibida, sino que remarque un nuevo impulso de acción pastoral. Tenemos que darle un nuevo viraje a la diócesis, hacia una nueva imagen del mundo en un nuevo milenio.









.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...