sábado, 12 de septiembre de 2015

UN FUNDANENSE ES FABRICANTES DE ACORDEONES



Por Raúl Ospina Rangel
Se trata de Domingo Vega Ramírez, quien nació en Fundación en el año de 1943. 
Él con sus nueve hijos son famosos por fabricar los mejores acordeones de Colombia, en el barrio Santuario de Barranquilla.
Cuenta Domingo Vega Ramírez, que empezó reparando el instrumento en Mariangola Cesar, en la década de los sesenta, de la mano de Ovidio Granados, reconocido técnico de acordeones. Así continuó hasta 1992, cuando Antonio Vega, el mayor de sus hijos, le propuso fabricar todo el instrumento.
En 1999 se trasladan a Barranquilla, donde fundaron la empresa Acordeones Herveg, sigla que significa Hermanos Vega. Desde entonces adquieren fama porque sus acordeones empezaron a ser usados por reconocidos músicos del folclor vallenato. 
Desde el año 2007, la empresa se llama Acordeones Dorveg, sigla que significa Domingo Rafael Vega, otro de los hijos del viejo Domingo Vega Ramírez, que se quedó administrando el negocio. 
La fama es tal que a la fábrica costeña han llegado clientes de Francia, Holanda, Estados Unidos, Curazao, Aruba, Costa Rica, Argentina, México y Panamá, para adquirir el instrumento creado por la familia Vega. Fábrica de acordeones Dorveg, produce mensualmente un promedio de 8 acordeones, cuyo precio oscila entre los dos millones y tres millones pesos.

Los Acordeones que descrestaron a la Hohner


En el año 2012 una comitiva de la empresa alemana Hohner llegó a la casa de la familia Vega, en el barrio El Santuario de Barranquilla.



Los representantes de la marca, fabricante de acordeones y otros instrumentos, querían comprobar el rumor de que en Curramba se producía el instrumento con la misma calidad que ese país europeo.

Los alemanes llegaron al patio de la humilde vivienda y encontraron al veterano Domingo Vega Ramírez, oriundo de Fundación, y a algunos de sus 9 hijos trabajando en un pedido de 60 acordeones de colores para el Ministerio de Cultura.

Atónitos observaron como Keiner, de 18 años, cambiaba las zapatillas y los resortes, Antonio, las afinaba y les cuadraba los tonos (hay hasta 12 tonos), Juan las brillaba y pulía, Luis fabricaba los estuches y Domingo Júnior se encargaba de los fuelles. "Yo me encargo de integrar sus mecanismos, los botones y los acabados de las cajas", explicó el viejo Domingo.

En medio de pedazos de madera, herramientas artesanales, acordeones a medio terminar y un penetrante olor a pegante, el personal de la Hohner -cuenta Domingo- nos dijo que en toda Latinoamérica no había encontrado un taller que fabricara el instrumento con tanto profesionalismo. "Cuando los vi me llené de nervios, pero al final nos felicitaron", contó este hombre oriundo de Fundación, Magdalena, que empezó reparando el instrumento en María Angola, (Cesar).

En ese entonces, década de los 60, de la mano de Ovidio Granados, reconocido técnico de acordeones, se convirtió en experto. Así continuó hasta 1992, cuando Antonio, el mayor de sus hijos, le propuso fabricar todo el instrumento.

En el año 99 se trasladaron para Barranquilla donde fundaron la empresa Acordeones HerVeg, adquiriendo fama porque sus creaciones empezaron a ser usadas por reconocidos músicos como Arturo 'Cocha' Molina, Alfredo Gutiérrez y Emiliano Zuleta.

Hace cinco años la empresa se llama Acordeones DorVeg, Domingo Rafael Vega, otro de los hijos del viejo Domingo, que actualmente administra el negocio. "El acordeón lo es todo para nosotros. Nos da orgullo cuando escuchamos una canción grabada o tocada con una de nuestras creaciones", destacó Domingo Vega Júnior.

Hoy es tal su fama, que a la fábrica costeña han llegado clientes de Francia, Holanda, Estados Unidos, Curazao, Aruba, Costa Rica, Argentina, México y Panamá, para adquirir el instrumento creado por la familia Vega.

DorVeg produce mensualmente un promedio de 8 acordeones, cuyo precio oscila entre los 2 millones y 2 millones 200 mil pesos. "Un poco más que la alemana, pero es que acá la hacemos más resistente", reiteró Domingo.

En estos momentos trabajan en la fabricación de acordeones trasparentes. "Son espectaculares y con ellos aspiramos a convertirnos en la sensación del mercado".

Andrés Artuz Fernández
Corresponsal de EL TIEMPO


UN LIBANÉS ORGANIZA EL PRIMER FESTIVAL DE ACORDEONES EN FUNDACIÓN

En 1948 hubo concurso de música de acordeón en Fundación Magdalena, organizado por el libanés Camilo George Chatme, quien había llegado a esta población en la década del cuarenta. Este personaje fue presidente del Club Rotario de Fundación y es el padre de Edgar George González, quien fue elegido alcalde popular de Barranquilla. 
En 1944 abrió un almacén llamado “La Casa George”, que era una miscelánea de productos, entre los que se encontraban acordeones europeos. Para promover sus ventas decide en 1948, patrocinar un concurso de música de acordeón, entregando como premios artículos del mismo almacén. Significa esto, que antes del festival de Aracataca en 1963, ya el señor George, había hecho lo propio en Fundación, convirtiéndose en pionero de concursos de música vallenata.
Fundación Magdalena, es pionero en esta clase de festivales, cuenta Andrés Landero, en sus memorias, que él ocupó el segundo lugar con la canción “La Muerte de Eduardo Lora”, a comienzos de la década del cincuenta, si se tiene en cuenta que el cantante Eduardo Lora, murió en 1953 y la canción fue grabada por Landero, en 1955. Y es precisamente Pachito Rada Ortiz, quien ostenta el galardón de primer Rey del Acordeón, de que se tenga historia en Colombia, en virtud del primer evento de esta naturaleza celebrado en Fundación en 1955, donde el maestro Francisco “Pachito” Rada Ortiz, se impuso ante sus adversarios.

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