viernes, 30 de diciembre de 2016

AGUSTÍN CODAZZI

En el Cesar hay una población que lleva el nombre de Codazzi, en razón a que en ese lugar falleció este reconocido Militar, Cartógrafo y expedicionario Italiano.

Agustin Codazzi
Célebre geógrafo y cartógrafo nacido en Lugo, Ferrara, llegó a Sudamérica avanzado ya el siglo XIX y combatió a las órdenes del célebre corsario Aury, reclamando con éste la Independencia de La Florida. Cautivado por los ideales de la emancipación sudamericana, al ganarse la amistad y consideración de Simón Bolívar y otros generales patriotas se incorporó al ejército del Libertador, en cuyas filas, gracias a la preparación militar adquirida en academias italianas, tuvo destacada actuación como hábil artillero, y detentó el grado de coronel. Finalizada la lucha por la Independencia, dejaría de lado su actividad bélica para dedicarse a lo que realmente le apasionaba, la investigación geográfica y cartográfica, y llevaría a cabo su singular obra: la geografía y el atlas de las provincias venezolanas, sucesivamente, en su liderazgo de la Comisión Corográfica de Colombia, realizó innumerables tareas para el gobierno de Bogotá, tanto cartográficas como militares.

martes, 27 de diciembre de 2016

EL PADRE DEL ACORDEÓN

QUIÉN FUE EL PRIMERO EN BAILAR VALLENATO?

En sus inicios ser acordeonero era un arte de pobres para pobres y su música era anónima. El acordeonista para tocar el instrumento se sentaba cómodamente en un taburete de madera, en los siguientes lugares: En la esquina del rancho, en el árbol frondoso de la finca y en el rincón de su vivienda. Allí fumando o tomando licor tocaban y componían sus canciones.

El vallenato empezó como parranda en el sector rural, por eso el canto de parranda, es el mismo vallenato; o mejor, de las parrandas nació el vallenato. Entonces los juglares buscaban las parrandas para la supervivencia, para recrearse de las jornadas de trabajo. 
Tocaban por ron y sancocho, duraban días y noches alegrando las fincas, en donde los parranderos cantaban al igual que los acordeoneros. Tanto parranderos como acordeoneros, tocaban, improvisaban, guapirriaban, se emborrachaban, pero no bailaban.

No existía pueblo que no contara con cantinas, eran una necesidad porque allí se llegaba a beber y a iniciar las parrandas. Como en esa época no existía la radio, ni las vitrolas, ni las radiolas, era costumbre que en la mayoría de las cantinas hubiese siempre un acordeón. Las cantinas se peleaban a los músicos, porque antes de sentarse a tomar en alguna parte, los parranderos averiguaban en cual cantina había música en vivo para irse a beber allí.

Todos esos viejos juglares mal vestidos y oliendo a sudor, tocaban por complacer a sus amigos y emborracharse en las parrandas, menos uno, Abel Antonio Villa; quien nació en Piedras de Moler, hoy corregimiento del municipio de Zapayán, el primero de octubre del año 1924, en el hogar de Antonio Villas Salas y María del Transito Villa Barrios. 

Fue precisamente Abel Antonio Villa, quien hizo la primera grabación de un vallenato, por eso es reconocido como el “Padre del Acordeón”. Esa primera grabación la hizo en el año 1943 en acetato, y en el año 1944 en pasta sintética; disco con dos canciones, que vino rotulado como “Abelito Villa con el acompañamiento de Guillermo Buitrago y sus Muchachos”.

Abel Antonio Villa, desde joven se esmeró por presentar una imagen decorosa del músico popular, fue el mejor vestido de su generación. Le gustaba vestir de blanco, con sombrero de fieltro, leontina, gafas de marco dorado; con ademanes de Lord inglés y una prosa, que quien no lo conocía, podía pensar que estaba frente a un hombre de una gran formación académica, solo llegó a estudiar primaria.

martes, 20 de diciembre de 2016

EL LICEO CELEDÓN

Liceo Celedón


Esta importante institución educativa Samaria, fue aperturada en marzo de 1906, con 23 alumnos, 16 de ellos internos, 6 externos y 1 asistente.

Inicialmente se escogió una casa desocupada que por esa época tenía un letrero que decía EL FARO, situada en la calle 15 ( Acequia ), con carrera 6. Dos meses mas tarde albergaba 43 alumnos; con el transcurrir del tiempo, fuera el faro el que orientara a iluminar las mentes del Magdalena, de la región y el país. Hay que anotar que el colegio fue creado para formar bachilleres en filosofía y letras, amparado legalmente por el articulo 120 del Decreto 491, se necesitaban 4 años para graduarse.


Su primer rector fue el Doctor Jacobo Mendez Campo (abogado), Vicerrector Don Luis de Andreis, secretario Don Julio Pinedo M. Profesores: Jacobo Mendez Campo (matematicas), Manuel Guardiola (geología), Fernandez (ingles),Cesar Campo (castellano), Reverendo Pedro Espejo (religión) y Luis de Armas (ejercicios ortográficos).

En el año de 1907 fue nacionalizado.

En el año de 1908 se trasladó al viejo caserón de la calle Grande (calle 17) N. 1 - 67 donde funcionaba la Contraloría Departamental.

domingo, 11 de diciembre de 2016

IGNACIA GRANADOS: LA HEROÍNA SAMARIA

Ignacia Granados, heroína samaria en la independencia de Colombia


Ignacia Granados

Fue fusilada un 9 de noviembre a las cinco de la tarde de 1817 o 1819, en la antigua Plaza de la Carnicería de Santa Marta (hoy parque de los Novios); pasada a las armas, por su apoyo constante y desinteresado a la causa republicana.

Un soldado al momento del fusilamiento quiso vendarla, pero Ignacia Granados le manifestó que a la eternidad no se entra con los ojos vendados. 

El General José Prudencio Padilla, nunca la olvidó, por ello puso en el madero de su tumba la siguiente inscripción: 

“Patriotas! No pases por este sitio sin rezar una oración por el alma de Ignacia Granados, la mujer más valerosa de la Costa”.


Mujeres mártires en el régimen del terror

Ignacia Granados hace parte de ese grupo de mujeres valerosas que cumplieron un destacado rol en la causa emancipadora en el periodo trascurrido entre 1815 a 1819 conocido como “el régimen del terror”, donde Pablo Morillo, soldado destacado en España, emprendió un plan de pacificación en la Nueva Granada, que solo terminaría después de la batalla de Boyacá.

Este hombre, arribó en 1815 a la provincia fiel de España, Santa Marta, y desde allí, arremetió junto con el gobernador Pedro Ruiz Porras, contra aquellas mujeres que apoyaron siempre la causa independista. Una de sus primeras víctimas fue Ignacia Granados, enemiga acérrima de los españoles y quien se entregó de cuerpo y alma a la libertad. Por tanto, sirvió de enlace entre prisioneros y patriotas, hasta que en su rol de informante, fue detenida y condenada a muerte, por el gobernador. Por tanto, “sobre Ignacia granados heroína y mártir, solo se conserva su bella memoria, por el sacrificio de su muerte en pro de la libertad”.

Las mujeres en el proceso independentista

Las mujeres tuvieron una amplia participación en las guerras de independencia. Además de actividades como recolectar fondos, cocinar para los soldados, coser y lavar sus ropas o brindarles cuidados médicos, también participaron en discusiones políticas, escribieron peticiones, se convirtieron en espías y se alzaron en armas. Por medio de sus acciones cuestionaron no sólo la dominación española sino también la jerarquía de género existente. En este sentido, ellas apuntaron a una definición más amplia de las nociones de igualdad de sus compañeros de lucha. Sin embargo, los líderes revolucionarios no estaban dispuestos a abandonar el patriarcalismo y aceptar la participación política femenina en el nuevo orden republicano. Para neutralizarlas y silenciar su retadora acción política, los hombres insistieron en una imagen pasiva de las mujeres como víctimas de la guerra y en el mejor caso como mártires y símbolos de la libertad y de la nación independiente.


La antigua Plaza de la Carnicería, hoy llamada Parque de los Novios, debe llamarse "Parque Ignacia Granados".

Por Raúl Ospina Rangel



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viernes, 25 de noviembre de 2016

RECUERDOS DE JUANCHO POLO


El cronista va detrás de los pasos del legendario juglar Juancho Polo Valencia, después de más de 36 años de su muerte. Son muchas las voces que se van uniendo en este texto para darnos un cuadro nostálgico de este talentoso músico del Magdalena, cuyas composiciones nos quedan como ecos constantes de su agitada vida.

Miguel Pertuz y Gilberto Polo, dos ancianos que se hallaban sentados en la plaza central de Flores de María, caserío del Magdalena, recordaron que un día perdido en la memoria el trovador de camisa colorida y pantalones de pana, alucinado por el licor y las ganas de seguir en parranda, se colgó el acordeón en el hombro y, olvidándose de sus obligaciones maritales, se marchó en un caballo prestado a Pivijay, desamparando a su joven compañera Alicia Cantillo. Ella tenía veinte años y afrontaba en cama un embarazo con serios problemas de salud. Ella era la misma muchacha hermosa de rasgos de ninfa que en 1942 había raptado a sus progenitores. Él era un mozalbete de pómulos indígenas, atolondrado e irresponsable con apenas 24 años.

domingo, 6 de noviembre de 2016

FUNDACIÓN SUEÑA CON EL TREN QUE LE DIO VIDA


Este tren partía todos los días desde Santa Marta hasta Fundación
Hoy es un monumento en la entrada a Santa Marta


FUNDACIÓN Y EL MAGDALENA SUEÑAN CON VOLVER A USAR LA MÁQUINA DE ‘LOS BUENOS TIEMPOS’.

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, el tren fue considerado en esta zona del país un hito del transporte de carga y pasajeros. Unió a Santa Marta con la Zona Bananera, impulsó el comercio agrícola, pero el propósito de llevarlo más allá de Fundación nunca se cumplió.

La forma en que Carlos Vives describe en su canción titulada ‘Los buenos tiempos´, la salida del ferrocarril de Santa Marta y su entrada a Ciénaga, la Zona Bananera, Aracataca y Fundación, es una muestra de cuanto significó la operación de este medio de transporte para estas poblaciones que se impulsaban a finales del siglo XIX con la comercialización de cultivos de pancoger, y más adelante, la exportación del banano.

Canta el artista samario que “el tren inglés que a la región embrujaba”, era por el asombro que causaba en los niños que para la época pasaban las tardes jugando fútbol; y el orgullo de los adultos, que mientras escuchaban vallenato, observaban como el convoy se adentraba en sus pueblos y anunciaba la llegada del progreso y la esperanza de comunicarlos con el interior del país.

Fue la necesidad de conectar el río Magdalena con el puerto de Santa Marta, la razón por la cual en 1887 comenzó a funcionar el tren en el departamento del Magdalena. La historia cuenta que en 1892 llegó hasta Río Frío; en 1894 hasta Sevilla, en 1906 hasta en el Corregimiento de Buenos Aires y en proyecto culminó en 1910 en Fundación, en ese entonces llamado La Envidia. 

El acuerdo de exploración de la construcción del transporte férreo se logró en abril de 1881 entre el empresario samario Manuel Julián de Mier -quien integraba en Bogotá el comité de la Sociedad Patriótica, una firma de la que hacían parte más de 10 comerciantes de Santa Marta- y el inglés Robert August Joy con la Gobernación del Magdalena.

El tren debía llegar hasta Cerro de San Antonio, no obstante, el contrato fue modificado por el Congreso de la República en 1887, quien ordenó que la linea férrea debía construirse hasta el municipio de El Banco.

La vocación agrícola de ese entonces en la Zona Bananera, que, además, era una población selvática en la que se observaban jaguares, tigres, y animales que se paseaban por esos lugares, fue motivo de atención de extranjeros que decidieron invertir en el Magdalena y explotar esa parte del territorio colombiano.

Para Mier y August, este proyecto los amenazó con la ruina y en acuerdo con la Gobernación del Magdalena, decidieron vender la concesión a la empresa inglesa The Santa Marta Railway Company en 1890. Fue esta compañía la responsable de la consolidación del tren desde Sevilla hasta Fundación.

UN PROYECTO QUE NO SE TERMINÓ

El historiador magdalenense, Armando Lacera Rúa, guarda en su memoria algunos de esos recuerdos, cuando subía en tren con sus padres. Comenta que la multinacional estadounidense United Fruit Company compró parte de la concesión de construcción del tren a los británicos de The Santa Marta Railway Company, los cuales en vez de apoyar el diseño original, invirtieron recursos en la construcción de líneas secundarias por toda la Zona Bananera.

De esta manera, la idea de llevar el tren hasta El Banco para acercarlo al río Magdalena se vio frustrada, la compañía norteamericana comenzó a trabajar en favor de sus cultivos, con la adquisición de terrenos y fincas, desfinanciando la terminación del ambicioso proyecto.

Las Yunai, como era popularmente conocida, invierte recursos en el ferrocarril, solo para la expansión del mismo dentro de ramales que llevaran el tren hasta sus plantaciones, así mismo le presta recursos al Departamento del Magdalena para funcionamiento del mismo, el cual en contraprestación expide leyes favorables para la compañía.

Cuenta Lacera Rúa, que una de esas leyes determinaba otorgarle terrenos baldíos a la United, con el propósito que en ellos se cultivaran sus cultivos, funcionaran sus campamentos y comisariatos etc.

“Entonces empiezan a darle plata al Departamento, para que le dieran tierra en toda la zona, y en vez de seguir el trazado del ferrocarril hasta El Banco, metían todos los ramales en las fincas, que eran casi todas de ellos y eso atrasó el desarrollo del ferrocarril, más allá de Fundación”, agrega.

El proyecto original del ferrocarril se incumple, desde que las ganancias de los británicos se hicieron cuantiosas por el transporte de banano hacia el puerto de Santa Marta, así como por el transporte de los pasajeros, que, en su mayoría, eran trabajadores de la United Fruit.

Santa Marta contaba con dos muelles de acero, en lo cuales se podían cargar dos barcos a vapor que recibían el banano que se exportaba a Norteamérica. Cerca del 71 por ciento de las ganancias del Ferrocarril de Santa Marta, eran producto de esta actividad, que se cumplía todos los días del año, mientras que solo el 15 por ciento provenía de ganancias de transporte de pasajeros.


NACE FUNDACIÓN

El incumplimiento de este proyecto hasta El Banco, trajo como consecuencia la aparición de nuevos poblados a los costados de la línea férrea. El caso más importante fue el de Fundación (llamado La Envidia, inicialmente). El Ferrocarril convirtió ese lugar en el punto final de su destino, a donde llegaba el tren varias veces al día y desde donde retornaba de nuevo a Santa Marta. Esta ventaja impulsó el crecimiento poblacional en cuestión de pocos años y se convirtió en el destino comercial, cultural y social de todo el centro y sur del Magdalena, así como de Valledupar. Los extranjeros y cachacos encontraron en Fundación el lugar propicio para abrir sus negocios comerciales y crear una cultura cosmopolita con los rivereños que se asentaron en esta hermosa y prospera tierra.


EL TREN IMPULSÓ EL CARNAVAL SAMARIO

A diferencia de hoy, las festividades carnestolendas en las primeras décadas del siglo XX, se cumplían por la mañana. La falta de fluido eléctrico casi que obligaba a los zoneros a armar la diversión a las primeras horas del día.

Lacera relata cómo en los días de fiesta el tren partía de Santa Marta lleno de pasajeros embriagados de alegría y ron. A las 6 de la mañana ´El Ordinario´ como era llamado el ferrocarril que debía cumplir ruta a esa hora, emprendía su rumbo desde la actual Avenida del Ferrocarril entre calles 3 y 4, de nombre Estación Vieja, y dejaba a los más cansados fiesteros en Gaira y Ciénaga.

Dos horas duraba el recorrido que terminaba en la Zona Bananera con los disfraces, máscaras y vestimenta propia para la diversión. Llegada la tarde, cuando se avecinaba la noche, la oscuridad poco a poco comenzaba a apagar la música de papayera y los tocadiscos de 78 revoluciones por minuto.

Cuenta Lacera, que la algarabía continuaba en Santa Marta. La Morita, El Colonial, La Casa Blanca, eran los lugares donde se reunía la gente para apreciar la presentación de agrupaciones del Caribe como Pedro Laza y sus pelayeros, Rufo Garrido, Los Cangrejeros, Clímaco Sarmiento, entre otros.

Los zoneros tomaban el ferrocarril que regresaba a la capital del Magdalena, identificado en la tarde como ‘El Especial’. Partía a las 2 de la tarde de Fundación y llegaba a Santa Marta a las 7 de la noche.

“De la estación del ferrocarril en donde se bajan los pasajeros estaba a 20 metros una gallera, también había casas amobladas como moteles. Otros se dirigían hacía el Parque San Miguel, en la carrera 8, llamada Calle Burechito, en donde gozaban de los bailes y lucían sus disfraces.

LA DECADENCIA DEL FERROCARRIL

El hecho de que la sociedad británica The Santa Marta Railway Company no tuviera la intención que el tren llegara hasta el río Magdalena, provocó en el gobierno de Colombia una reacción de reclamo que terminaría en un fallo de la Corte Suprema en 1921, que determinaba que el gobierno tenía derecho a hacerse cargo del tren. Mientras continuaba operando y transportando carga y pasajeros la disputa existía, aunque el contrato a los británicos se les había terminado en 1911.

En 1933 pasó a manos del Estado, y este le dio el nombre de Ferrocarril del Magdalena, y en junio de 1947, el mismo Estado lo incorporó a la red nacional y luego al Ferrocarril del Atlántico en 1961.

Al declinar, su golpe fue tan mortal que le dio una estocada al carnaval samario que se nutría de la gente de la zona bananera. El tren sirvió para asentar la territorialidad de los pueblos de la zona bananera con respecto a la costa. También para la expansión y para la actividad del barrio norte conocido como Pescaíto”, dice Lacera.

En Santa Marta y la Zona Bananera este era visto como la esperanza del progreso a finales del siglo XIX y principios del XX. Los magdalenenses se entusiasmaban por ser parte de Norteamérica en este territorio, puesto que el ferrocarril, cuando apenas comenzaba a funcionar en el Caribe, estaba años luz en Estados Unidos.

“El ferrocarril era la energía más limpia, movilizaba pasajeros y era económico. Los estadounidenses se hicieron a punta del él, el oeste y todo se unió por el ferrocarril que terminó moviendo el 90 por ciento de las cargas, y contaminaba menos. En México, Guatemala y Perú se sigue usando el ferrocarril. Aquí, a la línea férrea se la entregaron a los empresarios, a pesar de que fue construida por nuestros bisabuelos con sus impuestos”, relata Lacera Rúa.

CONSECUENCIAS POR LA FALTA DEL TREN

El investigador señala, que hoy, en pleno siglo XXI, la dificultad del transporte de alimentos se debe a la falta de un medio como el tren, que, además, necesitaba de poco combustible para andar, pues el carbón siempre estaba a la orden del día. “Ese sistema lo acabaron los políticos, los sindicartos y los empresarios del transporte. Ganaron los empresarios de los peajes”.

Critica el profesor Lacera, que situaciones como los paros camioneros, no se hubiesen dado si actualmente existiera el ferrocarril. “El paro camionero es consecuencia de haber acabado con el ferrocarril. Su muerte sin dolientes se debió a los intereses de los políticos, Ministros y Presidentes que desde la altiplanicie bogotana, prefirieron construir carreteras, para hacer su negocio de transporte y eliminar al ferrocarril, que era mucho más barato”.

UN PROYECTO QUE RENACE

Pero curiosamente otra compañía Inglesa llamada Holdtrade Atlantico, quiere reactivar esta linea férrea, en esta ocasión para conectar el puerto de Santa Marta con la Dorada Caldas, para transportar carga principalmente.

Gracias a esta unión del Gobierno y la empresa privada, el tren recorrerá cerca de 767 kilómetros y pasará por Magdalena, Cesar, Santander, Antioquia y Caldas.​

El pasado mes de octrubre arrancó desde el Puerto de Santa Marta en Magdalena, un tren de prueba de carga que recorrerá el corredor férreo central, que nace en esa ciudad de la Costa Caribe y llega hasta La Dorada (Caldas) y que con sus 160 metros de longitud reactivará el transporte por ese importante trayecto.

Esta iniciativa, que pretende mostrar la conectividad y eficiencia que puede generar una futura operación del tren, es un esfuerzo articulado entre el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Transporte y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI); la Sociedad Portuaria de Santa Marta, el Concesionario Fenoco, la Unión Temporal Ferroviaria Central, la empresa OPL Carga y la multinacional Hold Trade Atlántico.

Se cuenta además con el respaldo de Gobierno del Reino Unido por intermedio de su Embajada en Colombia.

“El tren de prueba, que recorrerá cerca de 767 kilómetros, es el punto de partida para buscar articular proyectos férreos que permitan garantizar la circulación de trenes en condiciones de seguridad. Actualmente, entre Chiriguaná - Santa Marta, corredor que está en operación, se han construido cerca de 151,7 kilómetros de una segunda línea férrea, y en entre Chiriguaná y La Dorada se invirtieron más de $114.000 millones en su recuperación entre el 2014 y 2016”, aseguró Luis Fernando Andrade, presidente de la ANI.

Beneficio a departamentos

El tren, de 160 metros de longitud, con 2 locomotoras y 20 plataformas cargadas con contenedores, atravesará los departamentos de Magdalena, Cesar, Santander, Antioquia y Caldas.

El corredor central, divido en dos tramos, está a cargo de la ANI, que tiene concesionado desde Santa Marta a Chiriguaná a Ferrocarriles del Norte de Colombia (Fenoco) y que recuperó mediante un contrato de obra pública de Chiriguaná a La Dorada.

A su turno, el embajador del Reino Unido en Colombia, Peter Tibber, resaltó que “Colombia está viviendo un momento histórico y el Reino Unido se enorgullece de acompañar al país en este recorrido. Me complace mucho ser testigo de este importante paso para lograr el objetivo en el que Hold Trade Atlántico puede operar sus trenes entre Santa Marta y La Dorada”.

El tren de prueba transportará entre otros productos, cemento, acero, alambre y envasados, y está concebido dentro de un concepto de sincronización entre la operación portuaria, la operación ferroviaria y el transporte por carretera.

Eficiencia en transporte

De concretarse una operación en el corto plazo, se dinamizará la eficiencia de distintos modos de transporte y mejorará la competitividad de la cadena logística del país.

La finalidad del tren de prueba es también evidenciar el real estado de la vía férrea existente, así como demostrar que dicho modo es una alternativa real, eficiente y complementaria del transporte terrestre, lo que es hoy considerado un asunto de interés nacional.

PERO EL TREN DE INTERÉS CULTURAL DEBE ESPERAR

En 2007 surgió la idea de poner a funcionar nuevamente el tren de pasajeros en Magdalena. El escritor Gabriel García Márquez impulsó el proyecto como `La ruta de Macondo’ cuando partió de Santa Marta y llegó a su natal Aracataca en una máquina amarilla para conmemorar el aniversario 40 de su obra ‘Cien Años de Soledad’. Pero ese proyecto aún sigue sin materializarse.

Por ahora, quienes pudieron disfrutar del carnaval, gracias a la facilidad del tren de acercarlos a esa manifestación artística, conservan en su mente los recuerdos de los recorridos por las plantaciones de banano, sin embargo, cuando llegaban a la zona lamentan que, como lo canta Carlos Vives, el tren de los buenos tiempos no se haya llevado del todo las malas horas de la Zona Bananera y conservan la ilusión de volver a transportarse en esa querida máquina.

FUNDACIÓN EN DEUDA CON EL TREN QUE LE DIO VIDA

Es una verdadera pena que nuestros gobernantes, jamás se hayan preocupado por construir un monumento al ferrocarril que le dio vida y que mejor lugar para ello que el parque Los Varaos, donde todos los días se estacionaba esta locomotora a recibir y descargar pasajeros y carga. Ese parque es hoy una apología a la apatía de los mandatarios, sucio, invadido por particulares, y por prostitutas y consumidores de drogas.

En todos los lugares donde el ferrocarril fue un motor de su desarrollo, hay erigido un monumento en su honor, miremos solo los casos de Santa Marta y Barranquilla. Pero la ingratitud en Fundación es mayor, puesto que este medio de transporte no solo contribuyó a su progreso, sino que también le dio vida.

Monumento al Tren en Barranquilla 

Pies de foto

La locomotora que permanece en la Avenida del Ferrocarril evoca en los samarios la época en que se movilizaban en ese medio de transporte.

Quienes llegaban a Santa Marta, luego de su viaje en tren, se bajaban en la estación de la Avenida del Ferrocarril entre carreras 3 y 4. (1912).

Los vagones del ferrocarril transportaban la carga de banano. La exportación significaba el 71 por ciento de los ingresos para los empresarios ingleses. (1935).

La locomotora que permanece en la Avenida del Ferrocarril evoca en los samarios la época en que se movilizaban en ese medio de transporte.

Antes de entrar al muelle, el tren debía pasar por el barrio Ancón. Los zoneros venían a Santa Marta en tren a disfrutar de festividades como el Carnaval. (1925).

sábado, 5 de noviembre de 2016

LA ESCLAVITUD EN SANTA MARTA

Olvido y memoria en Santa Marta:

El punto ciego de la esclavitud





Por: Véronique Benei
Memoria de evento



En este capítulo se trata de memorias - y obliteraciones
- de la esclavitud en la ciudad de Santa Marta, Magdalena, en
Colombia. Desde la perspectiva de la antropología histórica,
se investigan las maneras en qué la historia y la práctica de la
esclavitud parecen poco “recordadas” en esa ciudad, a pesar de
haber sido un comercio comprobado y efectuado hasta el siglo
XIX. Asimismo, se explora la articulación de estas obliteraciones
memoriales con la utilización cotidiana, hoy en día, del registro
discursivo de la esclavitud. Esta utilización ocurre en contextos
muy variados, desde lo doméstico a la esfera del trabajo, y más
sobre todo en el campo económico. Para terminar, se proponen
varias hipótesis en cuanto a esta resurgencia discursiva.

Introducción

Empiezo este capítulo recordando el sitio en donde se desarrolló el congreso que dio luz a este volumen colectivo: la Quinta de San Pedro Alejandrino. Este sitio ha sido recordado en la historia más reciente, y aún más en el contexto de la celebración de las independencias de las naciones de América latina, cómo el lugar dónde pasó sus últimos días, el célebre Libertador Simón Bolívar. La historia pormenorizada del sitio antes de la llegada del ilustre personaje, es poco conocida por los habitantes de Santa Marta. Sólo se comenta que, en la primera ciudad de Tierra Firme, fundada por el español Rodrigo de Bastidas en el año de 1525, la Quinta en el siglo XIX era una finca y un trapiche dedicados a la producción y explotación de la caña de azúcar, y que su propietario era el español Joaquín de Mier, uno de los más poderosos y exitosos comerciantes de la ciudad en aquel siglo. Tampoco se sabe que unas dos décadas antes de que llegara El Libertador a esa finca, en el 1808, los esclavos representaban un valor de cerca de 31% del total del avalúo de la Hacienda. Al final del mismo siglo, en el 1891, seguían viviendo y trabajando en la finca doce esclavos adultos y tres niños. Por supuesto, eso no representa la cifra exacta de esclavos africanos utilizados en las minas o en plantaciones azucareras en otras partes de Colombia, del Caribe y de América del sur4. Sin embargo, la sociedad samaria hasta el fin del siglo XIX dependía en gran parte de estructuras de servicio doméstico dónde la población de origen africano era mayoritaria. Así el estereotipo de la ‘muchacha’ de servicio siendo ‘negrita’ ya había llegado a ser integrado a lo cotidiano a mediados del siglo XIX. 

martes, 25 de octubre de 2016

EL RÍO FUNDACIÓN




El Río Fundación, también llamado en su parte alta como: San Sebastián de Tayronaca (bautizado con este nombre en 1537 por los conquistadores españoles) y recientemente denominado Río Nabusimake (por los Indígenas Arhuacos). Es un cuerpo de agua que nace en las estribaciones de la sierra nevada de Santa Marta y desemboca en la ciénaga Grande de Santa Marta, en jurisdicción del Municipio de Remolino.

La cuenca del río Fundación se localiza, en su mayor extensión, en el departamento del Magdalena y en una extensión más pequeña, en su nacimiento, del departamento del Cesar. 

Hace parte de la vertiente occidental de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Geográficamente está localizada entre las coordenadas:

 10°44’N, 74°29’W y 10°17’N, 73°50’W.


LÍMITES

Norte:         Con la cuenca del río Aracataca y la del Arroyo Ají,
Sur:            Con las cuencas del río Ariguaní y de la Ciénaga de Zapayán,

Oriente:     Con las cuencas de los ríos Timaca y Mangal.
Occidente: Con la cuenca del Caño Schiller, el Mpio. de Remolino y la Ciénaga Grande de Santa Marta.

miércoles, 19 de octubre de 2016

ENTRE LO NARRATIVO Y DESCRIPTIVO DEL VALLENATO


¿Qué predominaen la música deacordeón del Caribecolombiano?






Por: Juan Carlos Urango Ospina
Universidad de Cartagena



Resumen


En los últimos años, se ha acentuado la polémica en torno al carácter narrativo
de la música vallenata. Esto, porque diversos autores e investigadores han asumido que las canciones de este subgénero musical son auténticos relatos, a modo de crónicas o narraciones autobiográficas. Otros asumen que en las canciones no hay relato auténtico, sino que predominan los textos descriptivos, incluso argumentativos, con pequeñas secuencias narrativas. Este artículo intenta explicar (por lo menos dejar enunciado) un modelo de análisis de las canciones vallenatas a partir de las secuencias narrativas presentes en ella; para ello, se sustenta en modelos de la teoría literaria, la sociolingüística y la lingüística enunciativa. El texto forma parte de la investigación que el autor está desarrollando en el marco de sus estudios doctorales.

Una de las definiciones más conocidas acerca de Cien años de soledad, la expresó el mismo García Márquez al ex presidente colombiano Belisario Betancur: “Cien años de soledad es un intento de escribir un vallenato de 450 páginas” (Betancur. 1985, citado por Williams. 1992, 119). Con ello, García Márquez no sólo caracteriza su propia obra como vallenato extenso, sino que también está aplicando la fórmula contraria: está caracterizando las composiciones vallenatas (y por extensión las canciones de
la música de acordeón del Caribe colombiano) como textos narrativos.


Igualmente se implica que las tradiciones literarias canónicas, que se han impuesto por (y desde) la academia, están fuertemente entrelazadas con las formas primarias del relato (la cuentería, los cantos, los mitos, las leyendas).

lunes, 26 de septiembre de 2016

UN OBISPO DE SANTA MARTA, CAMINO A LOS ALTARES

Mons. Francisco Simón Ródenas, 
Obispo de Santa Marta en 1903, 
camino a la beatificación




Sabías que un obispo de Santa Marta del siglo pasado, va camino a los altares?

Se trata de Francisco Simón Ródenas, un español que vino a Colombia como misionero y luego fue pastor de la diócesis de Santa Marta, ministerio para el que  fue nombrado por el Papa San Pio X un 8 de diciembre de 1903, y del que tomó posesión el 11 de junio de 1904, hasta el día el 2 de diciembre del año 1912.
En abril del año 2014 el Papa Francisco, reconoció oficialmente sus "Virtudes Heroicas", paso previo a la beatificación, de este Capuchino español.
Al promulgársele las "Virtudes Heroicas", se le otorga el título de "Venerable", dentro del proceso para continuar su beatificación. Para que un “Venerable”, sea beatificado es necesario que se logre un milagro que se deba a su intercesión y para que sea canonizado, es decir declarado santo es necesario generalmente un segundo milagro.
De esta manera comenzará el proceso para la beatificación del capuchino Francisco Simón Ródenas, que llegó a ser Obispo de la ciudad de Santa Marta.
SU ORIGEN
El religioso Francisco Simón Ródenas (1849-1914), nació el 2 de noviembre de 1849 en La Aparecida, pedanía de Orihuela (Alicante, España).
Su madre le consagró a la Virgen María de la Aparecida. Aludiendo a esta piadosa consagración, decía el siervo de Dios, que él pertenecía a la Virgen por una especial consagración. A los diez años, manifestó a su padre sus deseos de ser sacerdote, y su progenitor le llevó al Seminario de Orihuela, donde cursó todos sus estudios eclesiásticos.
Mientras estuvo en el Seminario siempre llevó la cabeza descubierta, exceptuando los actos oficiales y preguntado por qué no se cubría, respondió: que por respeto a la presencia de Dios.
Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Conciliar de Orihuela y en mayo de 1875 recibió la ordenación sacerdotal. Al año siguiente, llevado de su deseo de abrazar la vida religiosa, y no pudiéndolo hacer en España por estar suprimidas las órdenes religiosas, marchó a Francia e ingresó en la abadía trapense de Nuestra Señora de Divielle. Cuando llevaba tres años y medio de vida monástica, al decretar el gobierno francés la expulsión de los religiosos extranjeros, tuvo que dejar el monasterio.
Entonces pensó en los capuchinos recién establecidos en España y logró ser admitido en su noviciado de Pamplona en 1880. Al año siguiente emitió su profesión. Residió en los conventos de Ollería, Orihuela y Massamagrell.
Era en extremo penitente y austero, dormía siempre en el duro suelo y practicaba rigurosamente la pobreza franciscana. 
En diciembre de 1891 se embarcó con una expedición de capuchinos destinados a la misión de La Guajira en Colombia.
Allí estuvo dedicado a la catequización de los indígenas y al frente del Seminario Diocesano de Santa Marta, igualmente fue superior de varias residencias misionales.
En 1898 volvió a España, donde desempeñó el cargo de maestro de novicios de la recién restaurada provincia capuchina de Valencia.
EN LA DIÓCESIS DE SANTA MARTA
En abril de 1900 volvió a la misión de La Guajira como superior de la misma, y dio pruebas de celo apostólico, constancia y virtud en el Gobierno. 
En diciembre de 1902 fue nombrado Vicario Capitular «sede vacante» de la Diócesis de Santa Marta.
Y un año después, el 18 de diciembre de 1903, el Papa San Pío X lo nombró Obispo de ésta Diócesis, ministerio del que tomó posesión el 11 de junio de 1904, y lo ejerció hasta el día el 2 de diciembre del año 1912.
Durante los 8 años que rigió la diócesis se dedicó con gran abnegación a la atención de sus fieles, clérigos y religiosos.
Hizo por tres veces la visita pastoral a su dilatada Diócesis. Prestó un cuidado  especial al Seminario y a los sacerdotes. Dedicó totalmente sus ingresos a las obras de la Catedral Basílica y a la construcción de otras iglesias.
En 1911 viajó a España para cuidar su salud, que se fue deteriorando, por lo que presentó la renuncia al obispado, que se le aceptó el 2 de diciembre de 1912. 
Falleció santamente en el convento de la Magdalena de Massamagrell (Valencia) el 22 de agosto de 1914. 
Su causa de su beatificación fue iniciada desde el año 1931.
Los fieles visitan constantemente su sepulcro e imploran en todas partes la intercesión de este nuevo Venerable, y son muchos y grandes los favores que se alcanzan por su mediación.
DEVOCIÓN SAMARIA
Ocho años estuvo Monseñor Francisco Simón Ródenas a cargo de la Diócesis de Santa Marta, desde 1904 a 1912, tiempo en el cual tuvo la oportunidad de cumplir con su servicio evangelizador, dejando sus huellas en los fieles católicos, entre ellos doña Elena Riascos de Zabaraín (q.e.p.d.), madre de don Orlando Zabaraín Riascos, director de la Fundación San Vicente de Paúl.
Don Orlando Zabaraín Riascos, recuerda que cuando era niño y se enfermaba, su mamá doña Elena Riascos, rezaba con mucha devoción una oración que le había regalado el Obispo Francisco Simón, para que intercediera por la salud de su hijo. Tanta era la fe que le tenía a la oración que la estampa se la colocaba al niño en la frente y en poco tiempo se recuperaba de los malestares.
Hoy, luego de muchos años, don Orlando Zabaraín, le tiene mucha fe y en gratitud donó a la Diócesis de Santa Marta un cuadro con la imagen del Obispo Francisco Simón Ródenas,
MÁS DEVOTOS
Doña Fanny Paredes de González, al igual que su hermano Rafael Paredes, fieles devotos católicos samarios, conservan ‘reliquias’ del Obispo Francisco, las cuales heredaron de su madre Eloisa Infante.
Estas reliquias tienen que ver con estampas e imágenes de la Virgen María Auxiliadora y la más importante el bonete (gorra que suele tener cuatro picos, usada por los eclesiásticos) la cual conserva como una reliquia Rafael Paredes, en Bogotá. Quien dice ser testimonio de un milagro a través del bonete, porque el iba a ser operado de la rodilla, y la cirugía no llegó a realizarse por la fe que le tuvo al futuro santo.
El bonete y otras reliquias primero estuvieron en poder de la señora Eduarda Bravo, quien vivía cerca de la Catedral y era la encargada de arreglarle las sotanas y demás vestuarios a Monseñor, luego ella se las obsequió a la señora Eloisa Infante, como agradecimiento por ser una dama bondadosa con su familia, y ésta a su vez se las entregó a sus hijos.
MUCHOS RECUERDOS
El Obispo Emérito de Santa Marta, Monseñor Ugo Puccini Banfi, manifiesta que sin duda alguna en Santa Marta hay muchos recuerdos del Obispo Francisco Simón Ródenas, y por ello le guardan mucha devoción.
Además fue una persona que vivió como un héroe su devoción sacerdotal, convirtiéndose en un gran servidor de Dios. “Para la Iglesia Católica es un importante logro este anuncio de la Santa Sede, solo falta que se comprueben los milagros que haya realizado Monseñor Francisco, para que sea beatificado y siga su camino al reconocimiento canónico de su santidad”.

miércoles, 10 de agosto de 2016

CAMILO GEORGE, PRECURSOR DE LOS FESTIVALES VALLENTATOS

El primer festival de Acordeones en Colombia lo organizó éste inmigrante Libanés.


Fue en el año 1950, cerca de su negocio donde organizó este festival y lo patrocinó con artículos de su mismo almacén, convirtiéndose sin pretenderlo en el pionero de este tipo de eventos que hoy engalanan a Colombia.


CAMILO GEORGE CHATME


No es cierto que el primer festival Vallenato en Colombia, se realizó en Aracataca en el año 1963, existen constancias históricas de que en el año 1950 don Camilo George Chatme, convocó a todos los artistas de la música de Acordeón que frecuentaban a Fundación, para que compitieran y demostrarán quien era el mejor artista entre ellos. Hasta este evento los exponentes de la música nunca compitieron entre sí, solo amenizaban las parrandas con su narrativa costumbrista. 

En Fundación, se juntaban frecuentemente los grandes acordeoneros de antaño, los que comenzaron a difundir el género música de acordeón, más tarde llamado VALLENATO. El Ferrocarril de Santa Marta, que cubría la ruta Santa Marta - Fundación todos los días, provocó que Fundación fuera el epicentro comercial y cultural del norte del Magdalena, lo que propició que los juglares del Acordeón se dieran cita con mucha frecuencia en esta ciudad, ya fuera para tomar el tren rumbo a Santa Marta, para algún otro punto de la Zona Bananera, o para amenizar las parrandas que se formaban con regularidad en la ciudad. Por ello no era extraño que en el Hotel Buenos Aires se sintiera la ejecución de Luis Enrique Martinez; En el Hotel Ariguaní: Julio de la Ossa, Andres Landero o Emiiano Zuleta; En la Piragua a Abel Antonio Villa; En el Bar la Ola a Juancho Polo Valencia; o en el Hotel León de Oro otros juglares.

En la carrera 8 con calle 12 de Fundación, existía el hotel Buenos Aires, propiedad del difunto Marco Tulio Barrera, en ese lugar y en el bar y billares La Ola de Eugenio Puche, situado en la misma acera pero en la esquina con calle 11, los fines de semana se organizaban verdaderos " festivales " de música de acordeón. Era común verlos tocar juntos, todo un día, a los después famosos, Alejo Duran, Luis Enrique Martinez, Julio De La Ossa, Andres Landero, Armando Zabaleta, Chema Martinez, Abel Antonio Villa, Pacho Rada, Juancho Polo y otros. En esos lugares se escuchaba el retumbar de las cajas y las melodías de los acordeones de aquellos grandes juglares de nuestra música de acordeón del Magdalena Grande, que alegraban la calle los viernes, sábados, y domingos.

Era la época en que los ricos ganaderos de la región los contrataban para que les amenizaran las famosas e interminables parrandas en sus casa y que luego terminaban en grandes fracanchelas en sus fincas.

En Fundación, se parrandeaba más con música de acordeón, que en Valledupar u otra parte del país, pues en esta ciudad fue acogido este género musical sin ningún reparo y lo asumió como propio, esto en razón a que el tren propició una hojarasca de inmigrantes europeos y del medio oriente, de ribereños, cachacos, etc, que hicieron de Fundación una ciudad abierta y acogedora.


CAMILO GEORGE CHATME

Su biografía


CAMILO GEORGE CHATME
Don Camilo nació en Jdeideh, Líbano, el 18 de julio de 1912 y falleció en Fundación, el 11 de octubre de 1969. A nuestro país Camilo ingresó por el puerto de Cartagena en el año de 1928 y dos días después viajó a Barranquilla, en donde, a la par de los inmigrantes de esa época que llegaban a Colombia con el pasaporte turco, de ahí lo del apelativo de “turco” con el que eran conocidos, se dedicó a vender mercancías de diferentes géneros por las calles de la arenosa.

En 1940 se radica en Salamina, Magdalena, donde se casa con Cora González, conocida por sus amigos como “Diosa”, y rebautizada por uno de sus nietos como “Tota”. De este matrimonio nacen Kemel, Elias, Edgar y Miriam. En Salamina nace Kemel y Elias, y en Fundación nacen Edgar y Miriam. Tuvo dos hijos extramatrimoniales Evelio y Gladys.

Camilo llegó a Fundación, “Esquina del Progreso”, del Magdalena, donde establece su residencia definitiva en el año 1944, con “Tota” y Kemel, en donde, después de no pocas vicisitudes, abre su negocio estrella, “Casa George”, era una miscelánea propia de la época, en donde se vendía de todo, en el que, entre otros artículos de última generación, vendió los primeros televisores, neveras, radios, radiolas, máquinas de coser, bicicletas, motores de energía, motobombas, repuestos eléctricos y electrónicos, discos de 78, 45 y 33 revoluciones por minutos, y acordeones.

Ya integrado a plenitud a nuestra cultura y al aún insipiente folclor vallenato, en especial por lo de las ventas de discos y acordeones, para promocionar su venta se le ocurrió la brillante idea de realizar el primer concurso de música de acordeón que se tenga memoria en Colombia, e invitó para ello a los exponentes de este folclor, con el propósito de que demostraran en tarima el talento de sus ejecuciones y la narrativa de canciones y los premió con artículos de su propio negocio.

Este primer festival de Colombia se realizó el año 1950, los cuales terminaron siendo cinco. Anticipándose con ello 18 años a la creación del primer Festival de la Leyenda Vallenata de Valledupar del año 1968.

Los primeros cuatro festivales se celebraron al frente de su almacén, “Casa George”, con la tarima ubicada en la calle 6, entre las carreras 9 y 10.

El ultimo festival organizado por él se efectuó entre lo que es hoy el Banco BBVA y la casa de juegos electrónicos “El Casino”, con la tarima ubicada en la calle 6, entre las carreras 7ª y 8.

Don Camilo departiendo con Nicolas Faillace, Silas Pasella y Chanchy Cabana
En Fundación. (El primero de la izquierda)



Concursos de acordeón realizados en Fundación:

Año 1950

1er lugar: Dionisio Martínez Pitre, primo de Luis Enrique y Chema Martínez.
2do lugar: Francisco “Pachito” Rada, hijo del legendario juglar Francisco “Pacho” Rada.


Año 1951

1er lugar: Chema Martínez, hermano de Luis Enrique Martínez, quien se alzó con el triunfo al interpretar magistralmente la canción, por ese entonces inédita, “Jardín de Fundación”, el himno de esta prospera población.

2do lugar: Francisco “Pachito” Rada.

En este festival fue declarado como “Niño Prodigio” del Acordeón con nueve años: Alfredo Gutiérrez, El “Rebelde del Acordeón” y quien fuera luego tres veces Rey Vallenato de Valledupar.

Año 1955

1er lugar: Francisco “Pachito” Rada
2do lugar: Andrés Landero


Año 1958

De momento no se ha podido rescatar esta información.

Año 1959

1er lugar: Luis Enrique Martínez, el “Pollo Vallenato”. 

Como dato curioso de este concurso, Edgar George, hijo de Camilo, tiene un recuerdo vivido de esta ocasión. Edgar, quien fuera Alcalde de Barranquilla, recuerda, como si fuera ayer, que en esa oportunidad Luis Enrique tocó el acordeón con el pico de una botella y con una toalla tapándose los ojos ¡Toda una proeza de esta figura legendaria!

Un visionario injustamente olvidado

Don Camilo también fue presidente del Club Rotario de Fundación en el año 1971, promotor de muchos carnavales en la ciudad e igualmente fue miembro de la logia masónica.

Varios de sus hijos incursionaron en la política como Edgar George González, quien fue alcalde de elección popular de Barranquilla; Elías que fue Alcalde de Fundación y de Santa Marta y Kemel que fue Senador de la República.

Sus restos se encuentran en el Cementerio San Rafael de Fundación

Es hora que los exponentes del Folclor Vallenato, reconozcan que este "turco" fue el pionero en este tipo de festivales, y que sin proponérselo dio vida a una una competencia de juglares, que adquirió tal resonancia e importancia en beneficio de esta música, en una época en que este folclor no tenía acogida en las castas de la sociedad, por considerarla música de campesinos, pero que gracias a estos festivales se fue introduciendo en el corazón de todos, hasta llegar a formar parte del patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad.

Pedro García y Guillermo Sánchez
Colocándole una ofrenda floral a la tumba de don Camilo
año 1995


Aunque en 1995, cuando Fundación cumplió sus Bodas de Oro como municipio, el desaparecido abogado, folclorista y parrandero vallenato Guillermo Sánchez le rindiera un homenaje a Camilo por su aportes a la comunidad y al folclor Vallenato, tanto la Alcaldía de Fundación como la Gobernación del Magdalena se encontraban en mora para hacerle, por igual, un merecido reconocimiento a este insigne visionario.



La gobernadora del Magd, la Alcandesa de Fundación con los hijos de don Camilo



Reconocimientos

La gobernadora del Magdalena, Rosa Cotes, entregó reconocimiento póstumo a los hijos de Camilo George Chams, el precursor de los Festivales-Concursos de acordeón en Colombia, el evento ocurrió en Fundación en agosto del 2016. Don Camilo fue objeto de merecidos reconocimientos póstumos, tanto de la Gobernadora del Magdalena Rosa Cotes, como de la Alcaldesa de Fundación Mallat Martinez.

Los Fundanenses esperamos que pronto hagan lo mismo los organizadores del Festival de la Leyenda Vallenata de Valledupar. Igualmente los gobernantes de Fundación deberían erigir un busto a su figura y colocarla por lo pronto en algún parque de la ciudad y el día que rescaten el Teatro Variedades trasladarlo a ese emblemático espacio cultural de Fundación, que se deteriora sin consideración.


ANDRES LANDERO, y PACHITO RADA LO CONFIRMAN


Andrés Landero

Pachito Rada
Andrés Landero, cuenta en sus memorias escritas, que Fundación fue el pionero en este tipo de festivales, y que él mismo participó en el Festival Vallenato de Fundación de 1955, en donde ocupó el segundo lugar con la canción de su autoría: LA MUERTE DE EDUARDO LORA. Hay que tener en cuenta que el cantante Eduardo Lora, murió en 1953, y la canción fue grabada en 1955.

Igualmente Pachito Rada Ortiz refiriéndose al festival organizado en el año 1955 en Fundación confirma que ese festival de Acordeones se lo ganó él, lo que lo convirtió en uno de los primeros Reyes del Acordeón que se tenga historia en Colombia. El maestro Francisco “Pachito” Rada Ortiz, se impuso ante sus adversarios. En varias ocasiones lo corroboraba: Soy el primer Rey del Acordeón de este país, pues alcance esa corona en el Festival de Fundación de 1955.

EL FESTIVAL DE PIVIJAY

También en sus memorias escritas, manifiesta Andrés Landero, que en Pivijay hubo un Festival Vallenato realizado en el año 1960, y lo ganó Alejo Duran, con la canción Altos del Rosario, y que el segundo puesto se lo dieron a él.

Sobre el origen de este primer festival en Pivijay, comenta el profesor Juan Varela Bornacelly: “En el marco de una fiesta patronal de San Fernando, se agruparon en la plaza pública un grupo de conjuntos que venían a rebuscarse en las patronales y otros músicos que contrataban ganaderos de Pivijay. Fue cuando el pueblo los motivó a competir por premios en efectivo. No recuerdo quienes ganaron pero si participaron Alejó Duran, Andrés Landeros, Julio de la Ossa, Aníbal Velásquez, Juan Polo Valencia, Calixto Ochoa, y otros que no recuerdo. De ahí que los cataqueros que venían a las patronales de Pivijay, captaron la idea y se la dieron a Gabo. Este llamó a Escalona, quien no sólo lo ayudó a organizarlo como evento competitivo, sino que se lo llevó para Valledupar, y hoy es el Festival de la Leyenda Vallenata, que tiene fama mundial”.

Desde el año de 1989, existe en esta población el Festival Provinciano de Acordeones que se realiza en la “Plaza de los Gallos”, escenificado en la tarima “Abel Antonio Villa”; en donde compiten diferentes categorías como; rey infantil, rey aficionado, rey profesional, canción inédita, piquería. Evento que está ubicado en el tercer lugar de festivales de acordeón en la Costa, después de Valledupar y Villanueva.

EL FESTIVAL DE ARACATACA



Rafael Escalona y Gabriel García Marquez
El festival vallenato de mayor trascendencia realizado en Aracataca, ocurrió en el año 1963. Ese festival fue auspiciado por Cerveceria Aguila de Barranquilla, y sus promotores fueron Gabriel García Márquez, Alvaro Cepeda Samudio, Rafael Escalona y el cataquero Carmelo Correa.

También contó con la presencia de la corresponsal de El Tiempo de Bogotá, Gloria Pachón, quien más tarde se casara con el candidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento, de igual manera hubo corresponsales de los diarios de Barranquilla El Heraldo y Diario del Caribe.

Fue un jueves 17 de marzo de 1966, cuando aquellas delegaciones provenientes de varios sectores de la región bananera se dieron cita en Aracataca (Magdalena) a lo que se le denominó ‘El Festival del Vallenato’, congregándose así los mejores cultores folclóricos en todos los rincones del Caribe colombiano.

La logística estuvo organizada por el entonces compositor Rafael Escalona, quien días antes recibía la noticia que sus paseos vallenatos serían adaptados al cine mexicano, concretamente en la filmación dirigida por Alfredo y Arturo Ripstein, llamada La Increíble y triste historia del cándido Félix Babilonia.

Como invitado especial asistiría el novelista Gabriel García Márquez, quien llega a su natal población después de muchos años de ausencia. Le seguía ante semejante locura el periodista Álvaro Cepeda Samudio.

Aracataca recibía intérpretes y compositores de toda la comarca, entre los que se destacaron ‘Colacho’ Mendoza, Alberto Pacheco, Bovea y su Vallenatos, Julio de la Osa, Alfredo Gutiérrez, César Castro y Andrés Landeros, entre otros. La gran manifestación cultural vallenata duró solamente dos días, sobresaliendo varios participantes quienes fueron ovacionados en sus diferentes presentaciones ante el jurado y público en general.

Como mejor intérprete se escogió al gran ‘Colacho’ Mendoza, quien logró demostrar en el primer Festival de la Canción Vallenata mucha destreza, interpretando la música de Rafael Escalona.

De igual forma, dentro de la programación se dio por escogida la ciudad de Valledupar como sede del Segundo Festival de la Música Vallenata para aquel 1967. La responsabilidad era mayúscula a sabiendas que fueron patrocinadores del primer certamen en su género que se celebraba a nivel nacional.

En la programación intervinieron el conjunto de Armando Zabaletas, Luis ‘Mello’ Pérez y el mismo Escalona. Fueron más de 10 horas consecutivas de programación vallenata que marcaron una parranda indefinida. Uno de los anhelos de aquel festival improvisado, que daba la bienvenida al gran amigo cataquero de las letras caribeñas, fue el de reunir toda la producción musical desarrollada por las diferentes delegaciones provenientes de Barranquilla, Fundación, Valledupar, Ciénaga, Santa Marta y Cartagena para elaborar una grabación con todas las piezas musicales que participaron en el evento. La producción discográfica se llamaría ‘Parranda de Vallenatos’.

Años posteriores ante semejante pasaje urbano, García Márquez desarrollaba de su puño aquel momento improvisado en su natal macondo:

"Un día de 1966 durante el Festival de Cine de Cartagena, le pedí a Rafael Escalona que me reuniera a los mejores conjuntos de música vallenata para oír todo lo que se había compuesto en los siete años en que yo había estado fuera de Colombia. 

Escalona, que ya era compadre mío desde unos 12 años antes, me pidió que fuera el domingo siguiente a Aracataca adonde él llevaría la flor y nata de los compositores e intérpretes de las jornadas más recientes. El acuerdo se llevó a cabo en presencia de la muy querida amiga y periodista sagaz Gloria Pachón -que hoy es la esposa del senador Luis Carlos Galán- y ella publicó la noticia al día siguiente con un título que a todos nos tomó por sorpresa: "Gran festival vallenato el domingo en Aracataca. 

Todos los fanáticos del vallenato de aquellos tiempos, que no éramos muchos, pero sí suficientes para llenar la plaza del pueblo, nos encontramos el domingo siguiente en Aracataca. El escritor Álvaro Cepeda Samudio llevó tres camiones de cerveza helada, y los repartió gratis entre la muchedumbre. 

Escalona llegó tarde, como de costumbre, pero también como de costumbre llegó bien, con nadie menos que con Colacho Mendoza, de quien nadie dudaba entonces que iba a ser uno de los maestros del acordeón de todos los tiempos. Mientras los esperábamos, el centro de la fiesta fue Armando Zabaleta, quien nos dejó admirados con el modo de cantar su canción más reciente y magnífica: La garra del águila. Era un buen comienzo, porque aquella canción era la crónica muy bien contada de la visita que Escalona había hecho poco antes al presidente Guillermo León Valencia en su palacio, y estaba, por consiguiente, en la línea del vallenato clásico que fue creado para contar cantando y no para bailar. 

Aquella pachanga de Aracataca no fue el primer Festival de la Música Vallenata –como ahora pretenden algunos– ni quienes la promovimos sin saber muy bien lo que hacíamos podemos considerarnos como sus fundadores. Pero tuvimos la buena suerte de que le inspirara a la gente de Valledupar la buena idea de crear los festivales de la leyenda vallenata. Así fue, y en 1968 se llevó a cabo el primero con todas las de la ley, y en la ciudad de Valledupar, que es la sede natural por derecho propio. El primer rey elegido fue el rey de reyes, Alejo Durán, que de ese modo le dio al certamen su verdadero tamaño histórico".


EL TESTIMONIO DEL MELLO PÉREZ

En el año 2000 el editor regional de CEET Barranquilla escribió: En medio de la calentura ambiental que produce el Festival de la Leyenda Vallenata de Valledupar, en la tierra de Gabo se recuerda una memorable parranda, calificada como la verdadera semilla del magno evento.

Un sobreviviente de ese instante, lleno de abundante ron caña y sancocho trifásico, es Manuel Pérez Yance, ‘El Mello Pérez’, que junto con su hermano Luis (q.e.p.d) es parte de la historia etílica de la Zona Bananera del Magdalena.

Él, junto con dos entrañables amigos, el mago Borletti y Álvaro Brugés Povea, la tarde del 6 de marzo pasado, el mismo día en que el Premio Nobel de Literatura ajustaba los 83 años de edad, desempolvaron anécdotas, entre ellas la famosa parranda. “Mello cuenta cómo fue eso”, le dijo Borletti, mientras apuraba una gaseosa kola con dos aspirinas para espantar una maluquera en el cuerpo que lo aquejaba desde hacia 20 días.

Pérez, acomodándose sus lentes para evitar el deslizamiento en la resbalosa nariz, sacando documentos y viejas fotografías familiares del fondo de un manoseado maletín, empezó contando que sus primeros acercamientos a Gabriel Garcia Márquez fue en 1967.

“Ya él no tenía familiares en Aracataca, sino que llegaba a la casa de Lucho Porto ( Luis Manuel Porto García), cuando iba vender libros. En una de esas se presentó con Álvaro Cepeda, Colacho Mendoza, Rafael Escalona, Armando Zabaleta, y otros que no recuerdo, y se formó la parranda a la que fuimos invitados mi hermano y yo. Tomamos ron caña con agua de coco, pero a montones”.

En el fragor de las melodías de Colacho, apareció Luis Enrique Martínez y hasta Abel Antonio Villa, traído desde Pivijay. Allí se les ocurrió hacer un duelo de acordeoneros, llamarlo festival, y que no se saben quien lo ganó finalmente, pero, según dicen fue el camino abierto para contiendas futuras en la música vallenata.

Para El Mello ese festival no cuajó en Aracataca por falta de plata y quizás por eso se lo llevaron para Valledupar, tal vez por insinuación de Rafael Escalona.

Otros encuentros Después de ese encuentro parrandero vinieron más, hasta que Gabo comenzó a alejarse de su terruño.

“Recuerdo que hicimos una cipote parranda en la finca Zacapa del viejo Manuel Julián de Mier. Alrededor de la piscina estaban Gabito, que fumaba ‘Pielroja’, y Álvaro Cepeda con un yines azulitos, sandalias y fumando tabaco rubio. Ese día Gabito les dijo a Lucho Porto ‘nojoda, estoy haciendo una novela que va a romper récord en el mundo literario’, y a Escalona que era ‘el vallenato más largo’”.

La novela fue Cien años de soledad, la que lo llevó a conquistar el reconocimiento mundial como escritor y el Premio Nobel de Literatura en 1982. Ese premio conllevó, como se esperaba, a una intensa parranda de más de 24 horas, después de que Gabo se apareciera en Aracataca en una camioneta, con su hermano Jaime, proveniente de La Guajira.

A esa celebración, se unieron David Vera, conductor de la chiva ‘La Perra’; el Mono Tobago, el sastre del pueblo; el Loco Ovalle; y los Correa, vecinos de la familia de Gabo.

Los parranderos le contaron al laureado sobre la ayuda dada a un grupo de francesases que llegaron a filmar el mundo de Macondo, desconociendo que Aracataca no era famosa por lo que escribió Gabo, sino por las bananeras. “A los franceses teníamos que mostrarles algo. Yo presté el baúl de mi abuela que tenía como 100 años, conseguimos un tinajero, una vieja máquina de escribir, parte de un telégrafo, pero hacian falta las botas del viejo Márquez, el abuelo de Gabito. Entonces, el Loco Ovalle que era el ‘descuatizador’ (preparador de cadáveres) dijo: ‘nojoda, antier le hicimos la autopsia a un cachaco que tenía unas botas casi nuevas, pero las empeñé.

Fuimos, las rescatamos y se las presentamos a los franceses como si fueran la del del general Márquez... ¿Sabes cómo es la jugada?”, expresó ‘El Mello’ en medio de una carcajada, que contagió a Borletti y a Brugés.

EL FESTIVAL DE VALLEDUPAR


Gabo en Valledupar
De todo este recorrido de la historia de los festivales Vallenatos, Valledupar fue la ciudad que acogió con entusiasmo este flolklor para llevarlo a la cima donde se encuentra. Cuenta Garcia Marquez: " En 1967 se llevó a cabo el Festival Vallenatos, con todas las de la ley, y en la ciudad de Valledupar, que es la sede natural por derecho propio.
El primer rey elegido fue el rey de reyes, Alejo Durán, que de ese modo le dio al certamen su verdadero tamaño histórico. Aunque ya para esa época la música vallenata empezaba a treparse por la cortina de los Andes tratando de conquistar Bogotá, todavía no lograba conquistar el corazón de muchos fuera de su ámbito original. En Bogotá -por los años cuarenta- se transmitía los domingos un programa de radio con música para bailar que se llamaba La hora costeña, y que muy pronto se convirtió en una parranda matinal para los estudiantes caribeños. Allí se tocaban el porro y la cumbia, el fandango y el mapalé, pero ni un solo vallenato. Y no solo porque los costeños sabíamos que el vallenato no era para bailar sino para escuchar, sino porque nadie de allá arriba sabía de su existencia y de su pureza.

En la Costa caribe, en cambio, el programa de más prestigio en esa época era una hora de canto de un hombre de Ciénaga -Guillermo Buitrago- a quien hay que reconocerle, entre otros muchos méritos, el de haber sido el primero que puso la música vallenata en el comercio. Ya Rafael Escalona, con poco más de 15 años, había hecho sus primeras canciones en el Liceo Calderón de Santa Marta, y ya se vislumbraba como uno de los herederos grandes de la tradición gloriosa de Francisco 'el Hombre', pero apenas sí lo conocían sus compañeros de colegio. Además, los creadores e intérpretes vallenatos eran gente del campo, poetas primitivos que apenas sí sabían leer y escribir, y que ignoraban por completo las leyes de la música. Tocaban de oídas el acordeón, que nadie sabía cuándo ni por dónde les había llegado, y las familias encopetadas de la región consideraban que los cantos vallenatos eran cosas de peones descalzos, y si acaso, muy buenas para entretener borrachos, pero no para entrar con la pata en el suelo en las casas decentes.

De modo que el joven Rafael Escalona, cuya familia era nada menos que parienta cercana del obispo Rafael Celedón, se escandalizó con la noticia de que el muchacho compusiera canciones de jornaleros, una música antes considerada de monte y de gente excluida . Fue tal el escándalo doméstico, que Escalona no se atrevió nunca a aprender a tocar el acordeón, y hasta el día de hoy compone sus canciones silbadas, y tiene que enseñárselas a algún acordeonista amigo para poder oírlas. Sin embargo, la irrupción de un bachiller en el vallenato tradicional le introdujo un ingrediente culto que ha sido decisivo en su evolución. Pero lo más grande de Escalona es haber medido con mano maestra la dosis exacta de ese ingrediente literario. Una gota de más, sin duda, habría terminado por adulterar y pervertir la música más espontánea y auténtica que se conserva en el país. »»

CRÉDITOS

Los Fundanenses agradecen la valiosa investigación realizada por Ricardo López Solano, sobre la vida y obra de Don Camilo George, que con su tenacidad contribuyó inmensamente a la propagación de la cultura Vallenata y al desarrollo comercial y social de la Ciudad.

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