martes, 28 de febrero de 2017

RAFAEL REYES: EL PRIMER PRESIDENTE QUE VISITÓ A FUNDACIÓN

Esta es la historia de la visita que realizó el presidente Rafael Reyes Prieto a Fundación en el año 1908 cuando apenas nacía como poblado.

Rafael Reyes Prieto
"Menos política y más administración"


Al despertar el siglo XX Colombia era una ruina física y moral.

La Guerra de los Mil días la bipartía en odios y pasiones.Envilecida la moneda, perdido el crédito externo, en bancarrota el erario, destruidos los caminos y depredado el campo, la postración se acentuaba por la vergonzosa pérdida de Panamá. El país tuvo la fortuna de hallar el líder que reclama semejante situación en Rafael Reyes Prieto, producto del notablato de la provincia boyacense, pragmático, realista. con clara visión del país y de sus hondos problemas. Asume a la nación en estas condiciones y con su actitud progresista emprende una campaña por todo el país para emprender el desarrollo, haciendo una apuesta por la paz y la reconstrucción nacional

Se le consideró también el creador del ejercito Nacional gracias a la reestructuración de las filas durante su mandato.

A principios del 2008 quiso el presidente Reyes dejar la fría Bogotá y embarcarse por una aventura de un mes para visitar  Santa Marta, Fundación, Riofrío, Riohacha, Barranquilla, Cartagena y Medellin, en medio de todas las vicisitudes que tenía Colombia en ese entonces en donde las vías de comunicación eran pocas y difíciles.

LA EXPEDICIÓN DE REYES

El 20 de Abril del año 1908, pasada una hora en que un auditorio abarrotado de periodistas, industriales y políticos  estuvo pendiente de cada palabra fácil, elocuente y persuasiva del Presidente Rafael Reyes Prieto, se sintió en el recinto del salón un murmullo de entusiasmo y desahogo, al ver que se revelaban nuevos horizontes con industrias hasta entonces desconocidas de los habitantes del interior de la República: esta conferencia dio por resultado una consoladora esperanza y se tradujo en espontáneo y estruendoso aplauso seguido de felicitaciones verdaderamente sinceras. De este modo empezaba el General Reyes a cumplir airosamente el desempeño de la comisión que en buena hora confiara el Gobierno al soldado que en todos los campos y especialmente en las labores del trabajo ha coronado siempre victoriosamente su cometido.

‘El cuartico’ de bahareque, un vallenato que cumple medio siglo


El cuartico de Bahareque en Valledupar

En medio de las modernas casas que conforman el barrio San Joaquín de Valledupar se conserva una vieja construcción de barro, madera, techo de tejas de cemento, memorias y añoranzas. Posiblemente jamás pensaron los esposos José Benito Jiménez Castilla y Bernarda Zuleta Cotes que su casa tendría una especial  relación con la música vallenata y con el máximo evento que lo representa y promueve ante el mundo, el  festival vallenato.
Desde su juventud José Benito fue un parrandero consagrado pero trabajador único que construyó ‘El cuartico’ con sus propias manos para su querida Bernarda y que hoy se convertiría en una apreciada joya que refleja la esencia de la cultura y costumbres del Valledupar de antes.
El calendario se ubica 50 años atrás, exactamente el 27 de abril de 1966 cuando Bernarda vio cumplido el sueño de tener un techo propio para amparar a Carlos, Nelly, Carmen, Cecilia, Luz Marina, Fanny, Mariela y Marlene, los ocho hijos del matrimonio.
Las relaciones entre la casa de bahareque de los Jiménez Zuleta y el festival vallenato comienzan a forjarse dos años más tarde, a finales de abril de 1968, cuando en la Plaza Alfonso López se daría lugar al  primer festival vallenato de la historia que coronó como rey a Alejandro Durán. 1968 año bisiesto en el calendario gregoriano, al igual que el presente, cuando ‘El cuartico’ cumple medio siglo de existencia.
Desde el momento en que la familia se trasladó a su nueva vivienda, ésta fue el escenario de múltiples parrandas; la primera de ellas tuvo como protagonista a Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza; segundo Rey Vallenato en el 1969 y primer ‘Rey de Reyes’ en 1987.
En esa misma casa, después de sus fundadores, es Tomás Alfonso ‘Poncho’ Zuleta Díaz, homenajeado del festival vallenato 2016, el personaje más querido y el dueño de innumerables anécdotas que los hermanos Jiménez Zuleta narran a los turistas que semanalmente visitan esta casa que desde el 2012 se convirtió en museo y lugar obligado para todo aquel que quiera conocer el modo de vida de un hogar promedio de la década de los 60 en la capital del vallenato.
Hasta el final de sus días José Benito conservó una entrañable amistad con ‘Poncho’ Zuleta; gracias al vínculo familiar de éste con Bernarda. Era él uno de sus más fieles seguidores, con sus canciones parrandeaba cada fin de semana y era la voz del ‘Pulmón de oro’ la que sonaba en cada celebración familiar. En las viejas paredes de barro se exhiben orgullosamente fotografías de los esposos junto al cantante.
Visitar ‘El cuartico’ es subirse a una máquina del tiempo y revivir la época de las abuelas. Cada elemento está cuidadosamente ubicado donde Bernarda como pilar del hogar lo dejó. En la sala de la casa se destaca un tinajero que tiene 67 años que hacía las veces de nevera. En él se ostentan unas tinajas donde se mantenía el agua para el consumo diario. Así como una máquina de escribir que costó $1.200 donde los ocho hijos aprendieron a teclear.
También existe una representación de los atuendos de la congregación de la leyenda vallenata de la cual los hermanos Jiménez Zuleta hacen parte. En ella existe igualmente una guacharaca antigua de un metro que tocaban los primeros guacharaqueros como ‘Compai Cruz’ y que cuentan la tocaban con una costilla de ganado o de burro.
En la habitación se acentúa la presencia de la cama matrimonial, de hierro con colchón de algodón donde fueron concebidos y nacidos todos los hijos de José Benito y Bernarda. La acompañan  un baúl es heredado de la abuelita materna, Marcelina Zuleta que tiene 100 años y una maleta de fuelle de los años 60 que perteneció al tío Juan Enrique Zuleta.
La cocina es un lugar maravilloso enmarcado por platos de peltre, múltiples ollas y recipientes de totumos donde se servían los alimentos antiguamente, costumbre que en pocos hogares se conserva. El cuadro lo finaliza un fogón de leña donde hasta el último de sus días Bernarda dio muestras de su sazón y que aún utilizan sus hijas y nietas cuando la familia se reúne en distintas ocasiones.
Medio siglo después, tal como lo indica una frase a la entrada del lugar, los descendientes de José Benito y Bernarda quieren preservar las costumbres que humildemente les enseñaron. Para ellos, la mejor forma de hacerlo es exteriorizando al mundo la forma de vida que tuvieron y las enseñanzas que les dejaron, quieren hacerlo durante el festival porque consideran que al igual que el vallenato de antaño, su casa de bahareque narra y refleja lo que fue el valduparense de la época y que al igual que el folclor, recientemente declarado por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad, este tipo de construcciones en Valledupar también necesitan protección. 

martes, 21 de febrero de 2017

LOS CARNAVALES DE FUNDACIÓN

De ellos solo queda la nostalgia

Memo Rodríguez
Año 1950
Frente al Teatro Variedades


Por Emerito Sierra

En Fundación solo los adultos conservan el recuerdo de lo que fue el carnaval en el pasado. Los bailes en el Salón Paraíso, en el El Variedades, o en las Casetas: La Superbomba, La Manigua, el Toro Negro, El Carito, La Froteriza,  La Vallenata, El Mondongazo, Los Morrocollos, Los Guayabales etc.

Se reencontraban los amigos venidos de veredas, haciendas y pueblos. Los hombres carnavaleban en medio de una desbordnate efusividad, desparpajo y desenfreno,  quien gracias al licor con un buen “Polvo Carnavalero”  terminaba, y no faltaba el que en el anden dormía.

LA CASA DE LUIS ENRIQUE MARTINEZ

En esta casa en El Copey vivió con su eterna enamorada por 20 años.

Casa que por más de 20 años habitaron Luis Enrique y su esposa Rosalbina.
Armando Zabaleta compuso ‘Las Bodas de Plata’, después de la gran fiesta que celebraron por sus 25 años de matrimonio el músico y compositor Luis Enrique Martínez ‘El Pollo Vallenato’ y su esposa Rosalbina Serrano. El escenario del festejo fue la casa de la pareja en el municipio de El Copey.

miércoles, 15 de febrero de 2017

CHEMA MARTINEZ: OTRO JUGLAR QUE HIZO HISTORIA EN FUNDACIÓN

JOSE MARÍA ARGOTE: "CHEMA" MARTINEZ
Otro exponente de la música vallenata que hizo historia en Fundación.



'Chema' nació en el Ático, La Guajira, el 26 de febrero de 1935, hijo de Víctor Acosta y Natividad Argote y era hermano de madre del Inmortal Luis Enrique Martinez.

Su madre lo bautizó con su apellido por despecho y resentimiento con el padre, que andaba de mujeriego por esa época.

 Al lado de Luis Enrique Martínez, quien ofició de maestro, aprendió a tocar el acordeón a los 12 años. Su vida profesional la inició un año después, en unas fiestas de Corralejas que se celebraron en San Ángel, Magdalena, y desde esas festividades en adelante no dejó de tocar el acordeón, del que no se desprendió en vida.

Al poco tiempo de su lanzamiento como profesional, acompañó a Alejandro Durán en una correría por las poblaciones y haciendas de la ribera del río Magdalena, correría que duró tres años: Yucal, La Bomba, Punta Piedra, Moler, donde nació Abel Antonio Villa, entre otras poblaciones y fincas ribereñas.

Aquella fue una época, en la que no contaban ni con el cajero ni con el guacharaquero, ya que, por un lado, estos eran escasos, y por el otro, no hacían parte rutinaria de los acordeoneros, por lo que nadie se los exigía. Solo tocaban el acordeón, al que acompañaban con su voz. Por ese entonces, agregaba 'Chema', cobraban un peso por canción, y en una parranda, en promedio, podría dejarles unos ochenta pesos, que se repartían en partes iguales.

La primera vez que 'Chema' participó en una grabación fue en Bogotá el año 1954, con el sello Curro, como cajero del conjunto de su hermano Luis Enrique Martínez.

En 1966, ahora sí como acordeonero, grabó con Armando Zabaleta y su Conjunto tres LP. El primero en Cartagena para el sello Fuentes y los otros dos en Bogotá para el sello Phillips.

'Chema' Martínez amenizó las parrandas de los hacendados más prominentes del Magdalena y Cesar, lo que podríamos denominar la época de oro de las parrandas vallenatas.

En una de esas correrías conoció a María Domitila Acuña Díaz (1947-1994), su eterna compañera en la población de Nueva Granda, Magdalena. Se casó con ella en esa población en el año 1956.  Luego de su matrimonio parte con su esposa hacia El Copey, Cesar, su residencia transitoria hasta el año 1986, año en que, por insistencia de María Acuña Díaz por un lado, y por el otro, porque la situación económica de la región, cada día era peor, decide radicarse en Barranquilla. Con su esposa tuvo seis hijos: Martha, Mauricio, Javier, Lesbia, Dayro José y Vera Argote Acuña.

En el Copey, conoció a Tobías Enrique Pumarejo, Don 'Toba', a su hermano Don Tito y al hijo de Don Tito, Luis Joaquín, 'El Negro Quin'. Las parrandas con los Pumarejos, en especial con Don 'Toba', fueron incontables y son muchos los que aún las recuerdan.

Mauricio Argote Acuña, su hijo, heredó sus secretos musicales, ya que además de tocar guacharaca, caja y acordeón, es compositor. Los otros dos hijos, Javier y Dayro José, también tocan el acordeón y cantan.

Chema Martínez, en el año 1974 fue coronado Rey Vallenato categoría Semiprofesional, en el Festival de la Leyenda Vallenata.


En Fundación



Con la finalidad de promocionar la venta de acordeones en su almacén de Fundación Magdalena, el "turco" Camilo George Chatme, convocó a todos los artistas de la música de acordeón que frecuentaban a Fundación, para que compitieran y demostrarán quien era el mejor artista entre ellos. 

De tal manera que en el concurso de el año de 1951, el primer puesto lo ocupó José María Argote “Chema” Martínez como era su nombre artístico, quien se alzó con el triunfo al interpretar magistralmente la canción “Jardín de Fundación”, catalogada con el tiempo como el himno cultural de esta población y cuya autoría es de su hermano Luis Enrique Martínez.

Como hecho histórico Alfredo Gutiérrez Vital, en ese mismo concurso, fue declarado “Niño Prodigio del Acordeón”, entonces contaba con nueve años de edad.

El último concurso organizado por el turco George, se realizó en el año de 1959 y lo ganó su hermano Luis Enrique Martínez, el “Pollo Vallenato”.

'Chema' fue homenajeado por última vez el 7 de agosto de 2016, por parte de la alcaldesa de Fundación, Magdalena, Mallat Martínez Castillo. Homenaje que en esa oportunidad compartió con Alfredo Gutiérrez y con Camilo George (póstumo) . Este último, por ser el precursor de los concursos de acordeón en Colombia, y 'Chema' y Alfredo por ser los ganadores, aún vivos, en sus respectivas categorías en el concurso celebrado en 1951.

Fallecimiento

El 18 de Febrero del 2017, en horas de la mañana de ese sábado, murió José María Argote, o 'Chema' Martínez, su nombre artístico, uno de los últimos juglares del acordeón que quedaban vivos en el folclor vallenato.

'Chema', que el 26 de febrero de ese mes cumplía 82 años, además de que pasaba por una difícil situación económica, se encontraba prácticamente ciego, padecía de glaucoma, glicemia y de una afección pulmonar, no le apetecían los alimentos y presentaba un cuadro depresivo complicado.

Por gestión del médico Fundanense Edgar George Gonzalez, exalcalde de Barranquilla, y del economista Juan Lora, contactaron a su amigo Gustavo Aroca, folclorista vallenato, quien de manera inmediata se encargó, al lado del doctor Álvaro Urbina, primo del reumatólogo y autor de 'La Reina', Hernán Urbina Joiro, de prestarle la atención requerida a 'Chema'. Pero, desafortunadamente, después de realizarle uno procedimiento rutinario pulmonar sufrió tres infartos, y de nada valieron las reanimaciones inmediatas de las que fue objeto.

El folclor vallenato quedó con su muerte nuevamente de luto, y 'Chema', por su sencillez, por todo el conocimiento que atesoraba en lo que respecta al desarrollo del vallenato clásico, y que en buena parte compartió con sus allegados, entre los que me incluyo, lo recordaremos para siempre. Paz en su tumba.



RICARDO LÓPEZ SOLANO


Carmen Santiago,  Chema Martínez , Alma Camargo y Nancy Fontalvo .

CONJUNTO DE ARMANDO ZABALETA.
Acordeón: "Chema" Martínez.

Grabación del álbum "Tragecito Gris". 
Discos Phillips de Bogotá, año 1969.


VIDEOS 



Chema Martinez, en Fundación año 1999
En compañía de otros juglares del Vallenato


Jardín de Fundación interpretado por Chema Martínez y su Conjunto
Agosto del 2016


 Entrevista a Chema Martinez 
el 7 de agosto del 2016 en Fundación






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domingo, 12 de febrero de 2017

LA BONANZA ALGONODERA EN ALGARROBO

El Oro blanco se esfumó



Es un semilla de color marrón, el cual cubre una suave, blanca y pálida fibra, hizo que los dedos de las manos de Luis Flórez, estuviera rasgados y calloso, en su niñez, por el proceso siembre de algodón en el país, especialmente en el Magdalena, departamento que fue primogénito en el año 1966 en exportar este mercado al famoso y reconocido continente de Europa.

Cuenta Flórez, que en la edad de 13 años, trabajaba en una finca donde tenía que recoger o sacar el algodón de un duro y fuerte cascaron que lo cubría cuando el sol calentaba, por lo que asegura, al momento de recordar, que prefería madrugar antes que la mañana se asomara, para poder realizar su labor con menos dolor en los dedos de las manos, y así lograr sacar el algodón con mas facilidad.

LA "BRUSELITIS" DE LA ZONA BANANERA

La dolce vita de la élite bananera


Prado - Sevilla
Zona Bananera


La bonanza verde trajo un estilo de vida que ha sido difícil de emular en nuestros días: Los viajes a Europa, el arribo de inversionistas extranjeros, los pianos de cola en casa de las importantes familias samarias, las espectaculares fiestas con orquestas y la construcción de mansiones y palacios a comienzos del siglo XX, como resultado de sus contactos en el viejo continente, específicamente Bruselas. El negocio del banano dio origen a una vida de espejismos que se desvanecieron al tiempo que la United Fruit Company se fue de la Zona Bananera.


Prado, Sevilla, en el municipio Zona Bananera, fue en tiempos de la United Fruit Company (1900-1966), un conjunto residencial en el que solo podían vivir ‘los gringos’ o altos funcionarios de la empresa. Entre heliconias, cocoteros y mafafas se encuentra la Casa, una vieja edificación con el estilo típico de las viviendas de las ‘ciudades bananeras’, rodeada de un amplio jardín reverdecido por la maleza. Allí reside Jorge Leal Molina desde que nació.

Su padre, Urbano Leal Mancilla, llegó a laborar con la United a los 20 años. Se desempeñó como jefe de exportación por 37 años. Compró la Casa 1 por 30 mil dólares para vivir con su mujer Gregoria Molina y sus cuatro hijos. Jorge recuerda los tiempos en la que la compañía bananera dejaba en cada casa caballos para que las familias salieran a cabalgar por la zona. Su infancia fue diferente a la del resto de niños de Sevilla, pues no recuerda haber jugado a la ‘bolita uñita’, al yoyó o al trompo, porque sus juguetes eran sofisticados aparatos electrónicos que le obsequiaba la ‘Yunai’.

viernes, 3 de febrero de 2017

LA ENTRADA DEL CAPITALISMO AL MAGDALENA


Fachada de la entrada del viejo edificio United Fruit
en la avenida St. Charles, Nueva Orleans, Luisiana, EE. UU.

El auge del banano trajo consigo a múltiples empresarios del país y del exterior, quienes se interesaron en incursionar en el cultivo de dicha fruta y para 1928 se tenían cultivadas más de 31 mil hectáreas de banano, distribuidas en casi 380 haciendas.

Después de la Guerra de los Mil Días 1899-1902 el país vivió un largo periodo de paz y confianza: “estos años dieron a Colombia cierto nombre de país serio, democrático y pacífico”.

Cabe resaltar, que los tratados de paz fueron firmados, primero, por el general liberal Uribe Uribe, el 24 de octubre de 1902, en la hacienda Neerlandia, que se ubicaba en la Zona Bananera del Magdalena y de donde toma el nombre del tratado (Tratado de Neerlandia), y se dice que este hecho indujo a Benjamín Herrera a pensar en una fórmula similar, debido a que los cañones norteamericanos se encontraban apuntando hacia sus barcos, en defensa de los conservadores, quienes habían llegado desde las Bocas de Toro hasta las goteras de la ciudad de Panamá arrinconados por los liberales, en cabeza de Herrera.

LAS CALLES DE SANTA MARTA

Las calles del centro histórico de Santa Marta

Calle del Pozo


Las calles que conforman el Centro Histórico de Santa Marta fueron las primeras que surgieron en la ciudad. Cada una guarda una historia de la época y esta se refleja en los nombres que todavía conservan, aunque en la mente de muchos hayan quedado en el olvido, además de ser desconocidos para las nuevas generaciones.

Alrededor de los años 1951, 1952, se cambió el orden que tenían las calles en Santa Marta hasta ese momento. Antes, la ciudad iba desde la Avenida Santa Rita hasta la calle primera que es donde está ubicado el cerro para ir a Taganga; como hacia ese lado no se podía crecer, sino al contrario, se cambiaron los nombres y de ahí la calle 1 pasó a ser la 22, y la que en la época era la 21, hoy es la calle 5.

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