viernes, 26 de mayo de 2017

ISRAEL BERMÚDEZ: EL DOCTOR BERMÚDEZ

Fue un importante personaje y boticario Fundanense.





Israel Bermúdez Rubiano, también reconocido como el médico Bermúdez, o el Nene entre los suyos.

Natural de Viandi, Cundinamarca, llegó a esta zona como contratista del Ferrocarril de Santa Marta. Por los años 1920-1931 se dedicó al acopio de madera que adquiría en los pueblos de la Zona Bananera o en la Sierra Nevada los cuales eran bajados por los ríos para luego ser vendidos a la compañía férrea una vez eran cortados en trozos de leña, la cual utilizaba como combustible para sus trenes.

Se dedicó igualmente a la medicina, era el boticario del pueblo en su famosa "FARMACIA CENTRAL" o Boticario Bermúdez, que estaba ubicada al frente de la Casa Cural de la Iglesia San Rafael.


Antigua Farmacia Central


Como boticario paliaba enfermedades mediante pócimas que preparaba en su droguería, por ello era frecuente que tratara por ejemplo la inflamación de las amígdalas con jarabe de rábano yodado, las heridas con ungüentos que él mismo preparaba, o suturaba heridas con una engrapadora especial. También atendía a las mujeres embarazadas y casos de odontología

La farmacia funcionaba en medio de mostradores y estantes de madera, donde se guardaban los frascos con sustancias orgánicas y naturales que se clasificaban en medicamentos simples, preparados y compuestos.

Los comercializaba sin mayores regulaciones, ya que eran elementos naturales con escasa o ninguna transformación técnica, administrados para la cura de enfermedades generales.

Los medicamentos preparados, en cambio, eran sustancias simples a las que pasaba por un proceso leve de transformación, como los polvos, las rasuras y la elixación. Por último, los compuestos los formulaba dentro de un cuarto llamado obrador —una especie de laboratorio—, utilizando para ello diversos instrumentos para fabricar pastillas o para mezclar jarabes o ungüentos.

Era un respetado caballero, muy estimado por los fundanenses, perteneció a los Rosacrucistas, antigua orden secreta cuyos integrantes manifiestan tener experiencias metafísicas como desdoblamientos o viajes astrales, de tal suerte que el doctor Bermudez era famoso por estos viajes, los que confiaba a los suyos y allegados.

SU FAMILIA


Ana Helena González Niño


Estuvo casado con doña Ana Helena González Niño, con quien tuvo siete hijos: Itala, Israel, Emperatriz, Judith, Miguel, Álvaro y Sarita.

Además de ser un hombre culto y bien posicionado por su condición de hombre de las medicinas, fue un galán seductor, fruto de ello tuvo otros hijos extramatrimoniales, entre los que se encuentran: Ever, Orlando, Nelly Bermúdez Montero, Marcos Fidel Bermúdez Orozco, Martha y Miguel (Pie) Bermúdez Peña, Aramis Bermúdez Gutiérrez (destacado investigador).

Falleció un 4 de Noviembre de 1968.




REGISTROS FOTOGRÁFICOS


ITALA BERMÚDEZ DE RAMOS

EMPERATRIZ BERMÚDEZ DE PEÑALOZA
ÁLVARO BERMÚDEZ
ARAMIS BERMÚDEZ 

JUDITH BERMÚDEZ GONZÁLEZ




Notas:

Si posees mas información o anécdotas del doctor Bermúdez, te agradecemos las escribas en la sección de comentarios de este artículo.

Gracias

Equipo Editor


ARAMIS BERMÚDEZ: EL INVESTIGADOR FUNDANENSE

Esta es la historia de este valioso, inquieto, y contestatario Investigador, historiador, docente e ingeniero.






Venancio Aramis Bermúdez Gutiérrez, nació en Fundación un 13 de octubre de 1951. Hijo de la Señora Dilia Gutiérrez y del famoso y recordado boticario Israel Bermúdez Rubiano.

 Su padre acopiaba leña en los pueblos de la antigua Zona Bananera o de la Sierra nevada que bajaba por los ríos y la vendía al Ferrocarril que la utilizaba como combustible para sus trenes, entre  los años1920-1931. luego se dedicó a boticario en su famosa "FARMACIA CENTRAL" y que luego fue popularmente llamada Boticario Bermúdez, que estaba ubicada al frente de la Casa Cural de la Iglesia San Rafael.


Israel Bermúdez Rubiano


ESTUDIOS

Aramis es bachiller del Colegio Diego Hernández De Gallego de Barrancabermeja, Ingeniero Químico de la Universidad Nacional de Colombia, Magister en gobierno municipal de la Universidad Externado de Colombia, Investigador de la Biblioteca Luis Angel Arango y del Archivo General de la Nación, así como del Archivo del Magdalena Grande, de los archivos Notarial y parroquial de Aracataca y de la Oficina de Instrumentos públicos de Fundación.

Por sus investigaciones sociológicas y socioculturales de la Zona Bananera se ganó la beca de Colcultura en el año 1994. Estas investigaciones fueron compiladas en su celebre libro: Migrantes y Blacamanes.

Igualmente ha desarrollando investigaciones para la Universidad del Atlántico, sobre la llegada y el desarrollo de los Afrocolombianos en los Municipios del antiguo Aracataca y Zona Bananera.

Pero este investigador también fue docente en el desaparecido Gimnasio Moderno y en otras instituciones escolares. 

Fue Secretario de Hacienda en la administración de la ginecóloga Karelly Lara Vence y también fue administrador de la desaparecida empresa de servicios públicos Acuafun.

Aramis se inclinó por la investigación de las raíces socioculturales de la Zona Bananera y del Caribe, a raíz de un sepelio en Aracataca en donde observó que en el cementerio de esa ciudad existía un sin numero de tumbas de Coroneles y militares de guerra de los mil días que lo inquietó y despertó un gran espíritu investigativo que tenía guardado y al que le ha dedicado sus últimos años de vida, adoptando incluso posiciones polémicas y criticas contra el estamento como contra la cultura que al desconocer su historia termina repitiéndola.

También se ha lanzado sin éxito a cargos de elección popular.


MIGRANTES Y BLACAMANES




MIGRANTES Y BLACAMANES es parte de la historia de la Zona Bananera, apoyada por la Beca Colcultura de 1994. 

Esta Investigación Sociológica fue publicado por la Gobernación del Magdalena, en diciembre 2013. Contiene la Historia y la Cultura de los Municipios que conforman el antiguo Distrito Municipal de Aracataca: Aracataca, El Retén y Fundación. de Algarrobo sólo aparece la Ley de 1836 que creó la población de Ariguaní, con indígenas Chimilas errantes y miserables, y con el Proyecto del Ferrocarril fue trasladado en 1895 al actual sitio de Algarrobo.

Es una obra valiosamente documentada y referenciada, donde se valió para ello del rigor del ingeniero Químico.

Pero como buen polemista, no falta en su obra el tono contestatario, rebelde, acusatorio, inconforme, como tampoco faltan, con mayor soltura y franqueza, en sus múltiples tertulias que ha diario expresa en las esquinas del pueblo o en sus intervenciones académicas o sociales sus expresiones de inconformidad con el sistema, la Yunai, el ferrocarril o el mestizaje de esta región: "En la Zona Bananera del Magdalena, el Ferrocarril nos trajo una "hojarasca" de personas de todos los pelambres que acabó con la memoria de nuestros antepasados, creando una amnesia cultural en sus habitantes. Ha sido mi deber investigar ese pasado y plasmarlo".








martes, 23 de mayo de 2017

PADRE ALBEY DE LA HOZ: NUEVO SACERDOTE DE FUNDACIÓN


Es el sacerdote numero doce que ha dado Fundación a la Iglesia




El Padre Albey José De La Hoz Ortiz, nació en Fundación un 13 de diciembre de 1983, hijo del señor Hernando Rafael De La Hoz De La Hoz y de la señora Faride Ortiz Martinez. Es el tercero de siete hermanos: Beatriz Elena, Yoleida Esther, Madeleine Isabel, Lorena Cecilia, Hernando Segundo, Katerine Yulieth, Estefany Paola.

Fue bautizado en la Iglesia San Rafael por el Padre Jesús Emel Arévalo de recordada memoria, un 30 de agosto de 1986, fueron sus padrinos: Sigilfredo Avendaño Pertuz y Griselda Esther De La Hoz.

Recibió el sacramento de la Conformación de Monseñor Ugo Puccini Banfi, el día 23 de agosto del 2005 siendo madrina la señora Carmen De La Hoz De La Hoz.

lunes, 22 de mayo de 2017

LOS "TURCOS" EN EL MAGDALENA

Los "Turcos" fueron muy reconocidos
por sus ventas de Telas

Los sirio-libaneses, llamados "Turcos", entraron en el año 1880 por Puerto Colombia Atlántico, con documentos del Imperio Otomano que entonces regía el Medio Oriente. De modo que los pioneros árabes entraron al país por Puerto Colombia y Cartagena. Los demás, por Santa Marta y Buenaventura. Colonizaron la Costa Atlántica, en donde le sacaron provecho a sus condiciones de navegantes y ayudaron a la construcción de la identidad nacional en un periodo en que el Caribe colombiano estaba poco poblado. La cultura turca de fe cristiana ortodoxa, se integró fácilmente a la identidad costeña y contribuyó al desarrollo del país.

Debido a que el Medio Oriente estuvo durante el Siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial en manos de Turquía, los inmigrantes árabes que llegaron con pasaportes turcos, fueron denominados por el común del pueblo como los “turcos”, con procedencias de Siria, Líbano, Palestina y Jordania.

El siglo XIX fue clave en la navegación a vapor por el Río Magdalena, comunicando a los pueblos del río con Barranquilla y el interior del país, ello hizo que las poblaciones más importantes de la Costa, hasta principios del Siglo XX, fueran los pueblos ribereños. La presencia de los “Turcos” en el Magdalena se incrementó sustancialmente a partir del año 1920, aprovechando para su comercio la navegación por el Río Magdalena; colonia extranjera y comercial, bien representada en poblaciones como Santa Marta, Fundación, Aracataca, Ciénaga, Plato, El Piñón, Salamina, El Banco.

Se comenta que los turcos en los pueblos del Magdalena, tuvieron mucho que ver con la comercialización del acordeón, ya que se la ingeniaron grabándoles animales como guacamayas, venados etc, para despertar curiosidad en los pueblos, sobre todo en la comunidad negra. Incentivaban el comercio manifestando a la clientela en sus tiendas que era un instrumento barato, ideal para acompañar el tambor y la guacharaca.

martes, 16 de mayo de 2017

ELDER DÍAZ: SE ASOMA A LA FAMA





Por: Pepe Rubio

En las polvorientas calles del barrio Las Tablitas de Fundación, jugaba a diario un niño de comportamiento en apariencia distraído pero que realmente era un chico seguro de lo que quería.

Siempre se mostró orgulloso de ser hijo del más grande exponente de nuestra música vallenata, y su intento de incursionar en este difícil campo del arte musical autóctono del Caribe, era dos veces más difícil para él, porque el reconocimiento se lo darían el día que se lo ganara por sus propios méritos.

Tenía claro que no llegaría de la noche a la mañana cualquiera a decirle: “Como eres hijo de Diomedes te vamos a hacer una gran figura del vallenato”. No, eso lo tenía claro Elder Dayán Díaz, quien era consciente de que su camino sería tan empinado como las montañas de hielo perpetuo de la Sierra Nevada, a cuyas faldas crecía. 

Para rematar su reto, otro componente se agregaba a la dificultad: viviendo en Fundación y no siendo hijo del hogar de Diomedes, le tocaría solo, pero solo es solo…

lunes, 15 de mayo de 2017

PADRE ADRIANO PUENTES

Fue un apreciado sacerdote que murió en Fundación






El Padre Adriano Puentes Puentes, nació el 27 de junio de 1927, en El Playón, Santander.
 
Fue Párroco de San Rafael en la década de los sesenta, cuando en esta ciudad solo existía una sola parroquia.

Igualmente fue profesor de Religión en el Colegio de la Sagrada Familia y Director Espiritual e Impulsor del recordado "Club Nuevas Juventudes".

El reverendo padre Adriano Puentes dejo muchas huellas en nuestro pueblo y muchas enseñanzas, un gran hombre y apóstol del Señor. Era una persona de un carácter recio debido a su origen santandereano, y no pocas veces lo dejó notar públicamente, como aquellas donde se hizo presente en protestas cívicas en contra del alcalde de ese entonces Mauricio Fuminaya. El padre se le enfrentó varias veces, a tal punto que un día se quitó la sotana se vistió de civil y lo confronto en la alcaldía, días después de este episodio murió.

Su última Misa la celebró ayudado por Leonardo Calvano Cabezas y tocaba el armonio Hernando.

El 14 de agosto de 1969, estando en la casa cural le sobrevino un paro cardíaco, por el cual fue trasladado infructuosamente al hospital San Rafael.

Fue sepultado en el cementerio San Rafael en medio de una gran multitud de fundanenses, en el mausoleo de la Familia Solorzano. En su reemplazo fue nombrado el Padre Pablo Elí Ortiz.

Tiempo después el Padre Jesús Emel Arévalo Torrado trasladó sus restos a la Iglesia San Rafael, donde le habían construido un sarcófago coronado por un Ángel. 

Hace unos años sus restos fueron inhumados nuevamente y trasladados a un osario en una de las paredes de la misma iglesia en su costado derecho.

Placa de su actual osario
Iglesia San Rafael

Por la estima de que gozaba y por su gran prestigio moral, en su honor a un colegio le fue colocado su nombre, al igual que a una sección del Hospital San Rafael.


El Padre Puentes, la Madre Margarita,
el Dr Raul Tatis y Mariluz Tatis en su grado del Colegio la Sagrada


En un bautismo

Sarcófago coronado por un Ángel
Primera sepultura levantada por los Fundanenses
al P. Puentes


jueves, 11 de mayo de 2017

HISTORIA DE LA MEDICINA EN EL MAGDALENA







Por Raúl Martínez Ceballos

El registro histórico más antiguo que se tiene de un médico en Santa Marta corresponde a uno de los acompañantes que llegaron con Bastidas en 1525, donde aparece el “portugués Antonio Díaz Cardozo, que haría de médico” (*2). Rodrigo de Bastidas trajo consigo a dos sangradores y un cirujano, no contó en 1527 quién lo atendiera de las heridas recibidas de sus conspiradores, siendo curado con yerbas y plantas de los indígenas que habitaban a Santa Marta en ese momento. Al parecer, la medicina que se puso en práctica fue la de las curas con plantas y emplastos de los chamanes, curanderos o Mamos indígenas. El médico historiador Arturo Bermúdez Bermúdez, nos narra: “fue atendido con la pobre medicina de entonces y quizá fue la medicina vegetal de sus amigos indígenas (medicina herbolaria) la que más pudo aliviarle, porque no había verdaderos médicos acá, aunque con Bastidas vinieron dos sangradores barberos o cirujanos” (*1). No sé si sean casualidades, pero aún nos sigue pasando lo mismo a muchos coterráneos.

Existen algunas referencias bibliográficas en el sentido de que en Santa Marta existió un rudimentario hospital de madera y paja como el creado por el gobernador de Santa Marta García de Lerna en el año 1530, el cual estuvo bajo la dirección y asistencia de sacerdotes dominicos que llegaron en 1529, (*4), pero no duro mucho; posteriormente en el año de 1617 el Obispo Fray Sebastián Ocando, fundó un nuevo centro asistencial al cual llamó Hospital de San Sebastián también a cargo de religiosos con algunos conocimientos de medicina, demolido en 1643; (*5), lo cierto es que en esta ciudad al parecer, no hubo médicos permanentes, ya que muchos habitantes fallecieron por falta de una buena asistencia médica, o en otros casos los enfermos eran trasladados a Jamaica, Cartagena y posteriormente a la ciudad de Barranquilla para su tratamiento; (Pareciera que se repitiera la historia en este departamento). continúa el doctor Arturo Bermúdez, y narra que nuestro antiguo y desaparecido “Hospital San Juan De Dios”, de la Carrera primera con calle 22, “fue organizado por los religiosos a partir de los años 1746, al comienzo se llamó Hospital del Arcángel San Rafael, fundado por religiosos de la Orden de San Juan de Dios, donde los religiosos Juan de Heredia y Josef Joaquín González ejercían como médicos; pero es a partir de 1760 cuando se le llamó Hospital San Juan de Dios, considerando al padre Fray Josef Joaquín como Prior y Fundador de este hospital, quien al mismo tiempo ejerció por 15 años tanto a este hospital como al pabellón de las tropas; en 1773 aparece como Prior y médico del Convento anexo del mencionado hospital Fray Diego Josef Salgado hasta 1786.

Posteriormente se conoció que en 1825 el General Mariano Montilla (Caracas 1782 + Caracas 1851), Comandante Militar de la Provincia de Santa Marta, nombró al doctor Alexander Prosper Reverend (Falaise, Francia,1796+Santa Marta1881) como médico de la guarnición de esta ciudad y del Hospital San Juan de Dios. Fue también médico de la Junta de Sanidad y Montilla lo nombró en 1830 Cirujano Mayor del Ejército. (Reverend había llegado a Santa Marta en 1824). Steinar A. Saether narra cómo “a mediados de la década 1830 la samaria Cecilia Díaz Granados se unió en matrimonio con el descendiente de irlandeses y cirujano William Porter Smith” (Dublín 1786 + Santa Marta 1856), (creo que es el mismo que el doctor Arturo Bermúdez menciona en su libro Materiales para la historia de Santa Marta al igual que los escritores José Arcadio Ordoñez (*9) y Aramis Bermúdez; el doctor Smith ya formaba parte de los ejércitos libertadores y se recuerda que sus padres estaban residenciados en una colonia por los lados de Santa Rosa, cerca de Fundación.

Ha sido difícil encontrar información sobre nuestros personajes médicos antes de los años de 1830 en Santa Marta y el resto del Magdalena, antes de la Muerte del Libertador Simón Bolívar, son muy pocos los médicos graduados que pudimos encontrar, sin embargo existe una partida de Bautismo de Ana María Josefa de los Dolores Ramón, bautizada el 2 de Diciembre de 1819 “hija legítima de: Don Antonio Ramón, doctor en Cirugía Médica, natural de Barcelona en el principado de Cataluña y de María Josefa Martínez”, convirtiéndose así en el registro nominal de un médico laico más antiguo que dé referencia en Santa Marta.

En Valledupar aparece firmando un acta el secretario de Estado del Interior y de Relaciones Exteriores el Señor “Rafael Díaz Granados Fernández de Castro, bachiller y doctor en Medicina y Ciencias Naturales del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario cuyo nombramiento refrendado como director del Colegio de Primeras Letras del Método Lancasteriano, creado por el decreto del excelentísimo Presidente de la República y que lleva fecha 17 de mayo de 1824; los demás datos bibliográficos, se remontan a partir de la muerte del Libertador; el más conocido y famoso por la envergadura y talante de su paciente fue el doctor Alexander Prosper Reverend.

A partir de 1830 hemos encontrado nombres como los de Manuel María Monsanto, quien ejerció por los años 1840. Alfredo Mestre Orozco continúa afirmando, “A finales de 1850 procedente de Ciénaga, don Tomás Pavajeau llegó a Valle de Upar desempeñándose como médico… y contrajo matrimonio con Doña Margarita Fernández de Castro Maestre… Fue el médico que asistió al cartógrafo Agustín Codazzi en sus últimos momentos”. Si tenemos en cuenta que en nuestra ciudad existió una Escuela de Medicina en la Universidad del Magdalena, que hacía sus clases teóricas y prácticas en el Hospital San Juan De Dios, la cual empezó a funcionar el primero de enero de 1868; creada y sostenida por el Alcalde de Santa Marta, Don Tomas E. Abello Robles (¿1869?) y reglamentada por Decreto del 2 de febrero de 1869 del Presidente del Estado del Magdalena, el médico estudiado en Francia, doctor Manuel A. Vengoechea, con el apoyo de los doctores Gabriel Ujueta, Luís Guardiola y el doctor William P. Smith, que fueron los aportantes intelectuales y científicos docentes; apareciendo así más posibilidades de sanación a la población samaria y sus alrededores. Manuel José del Real afirma que el doctor Joaquín Modesto Vengoechea egresado de París y Bogotá también fue profesor de la Escuela de Medicina para esa época.

Es de suponer que estas personas debieron estudiar fuera de Santa Marta, especialmente en Europa, como los referenciados Reverend, Porter y Vengoechea. De esta escuela salieren varios médicos cirujanos y es así como nuestros historiadores mencionan a “Lucas Bravo, Agustín Bernier, Tomás Pavejeau, Miguel Celestino Zúñiga, Juan B. Corvacho, Antonio J. Torregroza, quien ejerció en Cerro de San Antonio (Magdalena), José María Torres, quien tenía una farmacia, Andrés Labarrera y Valentín Villar” (*15) También afirma que el doctor Zúñiga (No hace referencia de la fuente,) para finales del Siglo pasado (¿800?), ejercieron su profesión: “Gabriel Ujueta, Joaquín Vengoechea, Óscar Noguera (quien estudió en Alemania), José María Sojo Carmona, José María de Mier Rovira, Cayetano Lombana, Diego Soto Pernet, José I. Guardiola y Guillermo Smith, quienes actuaron en distintos años”. El señor Manuel José del Real menciona a los doctores Sebastián Pinto, quien fue alcalde de Santa Marta, estudió en el Hospital de Caridad y, bajo la dirección de los doctores J.M. Vengoechea y Gabriel de Ujueta, vinculándose al pequeño grupo de médicos que atendió la epidemia de la viruela que azotó a Santa Marta en 1864. También menciona al doctor Manuel I. Guardiola, hijo del médico Luís Guardiola; Manuel, al parecer, aprendió la medicina al lado de su padre y con otros médicos. El doctor José Antonio Tovar Cotes, quien cursó sus estudios en Caracas y después en Bogotá, posteriormente en París se gradúo de Médico, vino a Santa Marta en 1865, muriendo en esta ciudad en 1885. Otros médicos que menciona fueron: Alejandro Cotes B, quien llegó como tal en 1884; Pedro Antonio Brugés llegó en el curso de la última Guerra Civil; Leopoldo Delgado, Llegó en 1901-1902. (*16) En Riohacha fue famoso el doctor José Ramón Lanao, quien además de ejercer la medicina, fue político y llegó a la gobernación de la Provincia de Riohacha en 1864. Por estos años ejercía la medicina en Valledupar el doctor Manuel Maya Epalza, (Narra Alfredo Mestre Orozco: “nació en el año de 1830, estudió medicina y se desempeñó en el Valle de Upar”. (Alfredo Mestre Orozco “El Padre Valentín, Página 371) y más adelante en el mismo libro: “El doctor en medicina, don Manuel Maya Epalza, murió ahogado en el Cesar, cuando se dedicaba a visitar su finca situada en el municipio de la Paz”. Otros médicos son los doctores Labantiú, médico haitiano, Miguel Arango, cirujano traído por la United Fruit Company que atendió junto con los doctores Alejandro Cotes, Russo y Manuel A. Valencia. En esta misma compañía, atendieron: Azuero, Julio Vengoechea, samario de la U. Nacional, quien se residenció posteriormente en Panamá. Por los lados de Valledupar y en la región de San Sebastián de la Sierra Nevada, hoy Nabusimake en los años 1880 ejercía el doctorJuan Bautista Pavajeau Fernández de Castro, hijo de un “cartagenero cienaguero” nacido en ese municipio; su padre Tomás J. Pavajeau, quien también fue médico, llegó a Valledupar procedente de Ciénaga, Magdalena, en 1850

Afirma el periodista, escritor y exparlamentario José Manuel ‘Yin’ Daza Noguera que su padre José Manuel Daza Parodi fue uno de los primeros médicos que llegó, egresado de la Universidad Nacional, (anteriormente Central) de Bogotá y en 1895 ejercía la medicina en su pueblo San Juan de Cesar y también ejerció en Santa Marta; el doctor Leopoldo Delgado, quien se residenció como médico a Santa Marta en los comienzos de 1900, dos años después regreso de Bogotá el samario Gabriel Angulo, graduado en medicina de la Universidad Nacional, el cual ejercía en la Capital de la República; en 1899 estaba el doctor Manuel Cotes, quien acompañó a los generales Florentino Manjarrés y Lázaro Riascos y otros en correría al inicio de la “Guerra de los Mil Días”, por la Provincia de Padilla (Sur de La Guajira) y el Centro del Magdalena; también narra, que como consecuencia del “Combate de Chibolo”, en la misma guerra, se dio una escaramuza contra una guerrilla de revoltosos en cercanías de Remolino y allí, “el 8 de mayo de 1900 fue puesto prisionero, por el ejército del general Florentino Manjarrés y el médico José Antonio Llanos que estaba recién llegado de Alemania”; (*22). 

A partir de 1900 más magdalenenses estudian medicina. Tenemos alguna referencia de Samuel Beracasa Hoyer; que el primer médico que llegó a Aracataca fue el inmigrante extranjero Bartolomé Azorín Forneten el año 1912; y posteriormente, en este mismo municipio el doctor José Roure Bercedó en el año 1925; por esta época ejercía la medicina en El Banco el doctor Luís N. Bolívar, egresado de la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, quien fundo la primera Clínica de El Banco en 1917; también fue alcalde de esta ciudad en 1930. Por este mismo año ya ejercía la medicina como uno de los primeros médicos vallenatos el doctor Ciro Pupo Martínez, quien fue gobernador del Magdalena, nombrado por Alfonso López Pumarejo, de mayo de 1935 a octubre de 1936. 

En Ciénaga, Magdalena, por los años 1910 ejerció el doctor Pablo Torregroza Borja y fue muy notable; en esta misma población el doctor Aquiles Hernández Barreto y el doctor Anselmo Martínez,quién falleció en 1944, su hijo con el mismo nombre siguió sus pasos en la medicina.

Otra referencia del doctor Bermúdez es la del médico Enrique de Mier Monforte nacido en Santa Marta en 1928 y al parecer ejerció en Europa y José María de Mier (quién debió nacer por la década de 1820), estudió medicina en París, se radicó allí y murió soltero, ambos descendientes de Don Joaquín de Mier; de igual manera, el doctor Bermúdez afirma: “En 1911 el doctor Antonio N. Zúñiga se refiere a la Escuela de Medicina de Santa Marta, que funcionaba en su parte práctica en el hospital y decía que de ella “salieron los notables Médicos y Cirujanos, Lucas Bravo, Agustín Bernier, Tomás Pavajeau, Miguel Celestino Zúñiga, Juan B Corvacho, (quien aparece referenciado en el libro de Alfredo Mestre O. contrayendo matrimonio con Doña Luisa Baute Pavajeau el 20 de enero de 1890); Antonio Torregrosa, José María Torres, Andrés Labarrera y Valentín Villar”. Para 1925 ya ejercían en Ciénaga Acosta García y J. G. Gómez Sánchez.

Por los años de 1927 a 1930 ya se encuentran en Santa Marta los doctores Juan Francisco De Armas, nacido en San Juan de Cesar, La Guajira en 1899, hijo del exgobernador Rafael De Armas Araujo; Eduardo Urueta, el doctor Fontalvo, Carlos Guido Castro, Jorge Camacho Moya, Manuel A. Valencia, Leopoldo Delgado, Gregorio Díaz y José S. Lacouture, quien fue director del Hospital San Juan de Dios de esta ciudad (1955) y el docto Puello. Para los años 1929 los doctores Miguel Ángel Lemus Z, Dremany Enrique Llamas, egresado de la Universidad de Maryland. Son dignos de mencionar los banqueños Emel Barbudo Pacheco, urólogo del Hospital Militar; Alfonso Porras Riaño, quien llegó a director de la Caja de Previsión Social de Bogotá y concejal de la misma ciudad; Luís Alberto Pisciotti Alvarado, quien se destacó en el leprocomio de ‘Agua de Dios’ y recorrió Centroamérica en campañas contra la lepra; José Sarquis Licha, oftalmólogo que trabajó al lado del profesor Barraquer y el doctor Néstor Casado Ravelo, fundador de la clínica San Rafael de El Banco. En el “índice del archivo de la Diócesis de Santa Marta Siglo XX”. Existen archivos, que, en los años 1939, 1940 Tomo 186, Página 327 de 1940 aparece el doctor Manuel García Núñez expidiendo certificado de salud al R. P. Francisco C. Angarita”; en el Municipio de Aguachica. El escritor masón Américo Carnicelli nos menciona a los médicos Gabriel Ujueta y Pablo Emilio Villar de la Logia Amistad Unida de Santa Marta. 

EN FUNDACIÓN

Dr. Manuel Villalobos
En Fundación el primer alcalde de ese Municipio en 1945 fue el médico Cienaguero Rafael Calixto De Lavalle Oliveros, quien también formó parte de su primer Concejo Municipal.

Ya antes había llegado en 1925 procedente de Cuba el Momposino doctor Manuel Villalobos Rojas, quien después se residenció en Ciénaga; su hermano Raúl Villalobos también ejerció por esta época en Fundación y sobre todo en Barranquilla donde se destacó como un gran cirujano. 

Otros galenos que llegaron a Fundación después fueron los profesionales Andrés Hernández y Carlos Posada Villa.



martes, 9 de mayo de 2017

LA PAZ QUE SE FIRMÓ EN LA ZONA BANANERA

Finca Neerlandia


En la finca Neerlandia, cercana a Riofrio y a 43 kilómetros de Ciénaga Magdalena, se firmó el 24 de octubre del año 1902, el “Tratado de Neerlandia”, fin de la Guerra de los Mil Días, confrontación armada entre liberales y conservadores.

Para terminar tantos años de combates sangrientos el General conservador, nativo de Puebloviejo Magdalena Florentino Manjarrés, le hace una propuesta de paz a los liberales, que fue aceptada por el General Rafael Uribe Uribe. 

Las negociaciones se realizaron en la finca bananera Neerlandia de propiedad del rico holandés Ernesto Cortissoz, bajo la sombra de un frondoso árbol de almendro y con un delicioso sancocho de gallina.


TRATADOS DE PAZ DE NEERLANDIA Y WISCONSIN

NEERLANDIA (Firmado en Neerlandia, en Octubre 24 de 1902)


Se publica a continuación el texto del tratado firmado en Neerlandia, (nombre de una finca), Departamento del Magdalena, entre los señores Florentino Manjarrés, en representación del Gobierno de la República y Rafael Uribe Uribe, y Clodomiro F. Castillo, jefes de las fuerzas liberales que han obrado en aquel y este departamento.

LA PIVIJAYERA QUE ENLOQUECIÓ A TOBÍAS ENRIQUE PUMAREJO.

Se trata de María Marta Samper Martínez






La famosa canción de la autoría de Tobias Enrique Pumarejo (Don Toba), titulada "Callate, Corazón, Callate", grabada en su primera versión en el año 1956, por el conjunto de Luis Enrique Martínez; se la dedicó el compositor vallenato a la hermosa María Samper Martínez "Marimar", natural de Pivijay Magdalena. 

Así relata el historiador vallenato Julio Oñate Martínez, este suceso musical: 

"María Marta Samper Martínez o ‘Marimar’, como solía llamarla Don ‘Toba’, se trataba de una jovencita elegante, delicada y de bonito cuerpo, que residía en la finca Santa Rita, jurisdicción de El Copey (Cesar), finca no muy alejadada de la suya, ‘El Otoño’. Esta cercanía entre estas dos haciendas, y el hecho de que su padres administraran en ese mismo predio un expendio, en el que, entre otros artículos, vendían licores y cigarrillos, fue lo que le permitió a Don ‘Toba’ fijarse en ‘Marimar’ y viceversa.

Don ‘Toba’ y sus amigos de parranda visitaban con cierta regularidad, algunas veces con conjunto a bordo, a este expendio donde eran muy bien atendidos por sus propietarios. En estas visitas parranderas que aveces duraban hasta dos días, y en algunos cruces por el camino con la futura musa, la química entre esta pareja empezó a funcionar, y de qué manera.

Aunque, de acuerdo al relato de ‘Marimar’, entre ella y Don ‘Toba’, ya existía cierta atracción, sus amoríos como tal, tan solo se formalizaron como un mes antes de su cumpleaños número 14 (para esos tiempos, ya se encontraba en edad para merecer), los que cumpliría el 21 de julio antes referido.
Sin embargo, una semana antes de celebrarlo, entre los dos se dio la primera contrariedad que se motivó por los celos de Don ‘Toba’ hacia su compadre, sobrino y ahijado, Luis Joaquín Pumarejo, ‘El Negro Quin’. Escena que se dio en el puente del río Mallorquín. Y todo se debió a que ‘Quin’, gentilmente le dio la mano y le sonrío, sonrisa que cariñosamente fue devuelta por ‘Marimar’, un gesto, que por alguna razón no fue de buen recibo por parte de Don ‘Toba’, lo que llevó a que esta reciente relación sufriera su primer tropiezo. ‘Marimar’, sin pensarlo dos veces, dio por terminada esta relación, y antes de que Don ‘Toba’ reaccionará, dio media vuelta y compungida se dirigió hacia su casa.

Las relaciones entre los dos quedaron tensas hasta la madrugada del 21 de julio, cuando Don ‘Toba’, tipo cuatro de la mañana sorprendió a ‘Marimar’, entre otros regalos, con una serenata que la dejó, según sus palabras, desarmada. A capela le cantó un hermoso vals, ‘Despedida’, que desde ese entonces, no ha podido olvidar ni su letra ni su melodía.

A partir de las 9:00 de la mañana, incluido Luis Enrique Martínez y su conjunto y los familiares de ‘Marimar’, empezaron a llegar los restantes invitados, entre otros, Don Tito, hermano de Don ‘Toba’, Luis Joaquín, su ahijado, el entonces senador Pedro Castro Monsalvo y los ganaderos de la región Luis Mariano Bornacelly y Juancho Pérez.

Pero, un poco antes de las once de la mañana, Don ‘Toba’ que no quería que ‘Marimar’ mirara y le sonriera a nadie que no fuera él, vuelve a lo de ‘Quin’, que no dejaba de mirarla y de sonreírle. ‘Marimar’ contrariada por segunda vez, se retira hacia una habitación contigua. Don ‘Toba’ la sigue, y acto seguido, la vuelve a reprender. ‘Marimar’ se puso a llorar, y Don ‘Toba’ confundido por estas lágrimas imprevistas, solo atina a decir, ‘Marimar’ voy a componerle una canción a esas lágrimas que con tanto sentimiento brotan de tus ojos. Y de ese instante maravilloso, y como por arte de magia, empezó a surgir, de lo más profundo de su ser, los versos más dicientes de ‘Callate corazón, callate”, incluido uno que no podía faltar, aquel que recordara, y para siempre, la reciente escena sentimental acaecida días antes en el puente Mallorquín: 

Cuando pases por el puente
no bebas agua del río
ni dejes amor pendiente
como dejaste el mío.

Los celos por parte de Don ‘Toba’ y el llanto por parte de ‘Marimar’, se esfumaron en ese irrepetible instante, y todo quedó perdonado. Y en lo que al folclor vallenato se refiere, el más beneficiado, se apropió de la pieza musical más sentida de todos y para todos los tiempos: 

Callate corazón, callate
callate corazón no digas nada".



Por Raúl Ospino Rangel






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