martes, 10 de octubre de 2017

RELATO DE AMOR DEL QUE NACIÓ EL MAGDALENA

Rodrigo de Bastidas bautizó la primera ciudad de América y se prometió en ese momento construir su ciudad soñada y hacer una conquista civilizada sin masacres ni persecuciones.

Don Rodrigo de Bastidas

Santa Marta y el río Magdalena nacieron de una historia de amor y de un desamor. Fueron tan voraces y furiosos ambos que tanto el romanticismo como la tragedia definieron su destino.
El enamorado tiene una estatua que mira al mar en el camellón de Santa Marta. Se llamó Rodrigo de Bastidas, era un notario sevillano que se convirtió en aventurero y reunió lo suficiente como para recorrer a nombre de la Corona española la Costa Atlántica de principio a fin.
Fue el primer español en hacer un recorrido desde el Cabo de la Vela hasta el Golfo de Urabá, apenas nueve años después de que Colón llegara al continente. Le costó 20 años volver, pero lo hizo con una obsesión: fundar la ciudad perfecta del Nuevo Mundo en una bahía de aguas tranquilas que había visto en su primer viaje.
La recordaba bien: allí corría el viento y las montañas permitían escapar del calor. Había cervatillos, tortugas marinas, peces que se capturaban casi que con la mano, árboles de trupillo y ríos fríos que bajaban de los nevados.
Muy cerca de allí, apenas a una hora en sus naves, era posible acceder a un río tempestuoso como solo eran los de este lado del mundo, al que llamó como el personaje de la Biblia que llora la muerte del Mesías: el río de la Magdalena. Supo que por ahí accedería al resto del territorio.
El 29 de julio de 1525 puso pie en la orilla de la bahía de Gaira, bautizó la primera ciudad de América en homenaje a Santa Marta, patrona de Sevilla que cumplía ese mismo día, y se propuso hacer tratos amables con los indígenas. Desembarcó con parejas casadas dispuestas a tener descendencia, vacas, cerdos, yeguas y perros. Los habitantes de ahí eran de etnias como los kogui, los arhuacos, los chimila y los malebúes, y algunos de ellos recogían conchas de las cuales extraían la cal que mezclaban más tarde con hojas de coca.
Ese mismo día, Bastidas, pletórico, selló su declaración de amor: .
***
Esa fue su sentencia de muerte. Exigió aplicar la Ley de Indias para convivir en armonía con los indígenas. Los gaira, los taganga y los dorsino se amistaron con él, pero sus hombres enfurecieron.
Consideraron blando a Bastidas y exigieron oro y sangre: a eso habían ido. A espaldas del notario, se lanzaron a la cacería de indígenas. Cinco de los suyos se aliaron para sacar del camino a Bastidas. Con cuchillos en mano atravesaron el pecho del gobernador. A sus 60 años, el sevillano huyó hacia Santo Domingo en un navío, pero murió en el camino.
El desamor le cobró la factura a la ciudad: los conspiradores fueron juzgados; las familias de las 12 primeras haciendas se dividieron; la gran Teyuna, ciudad de los Tayronas, quedó abandonada; las poblaciones indígenas fueron arrasadas y la ciudad fue incendiada 20 veces en 150 años, además de devastada por indígenas, y piratas franceses, ingleses y holandeses. En el Cabo de la Vela los wayúu fueron obligados a extraer todas las perlas del océano.
Después todo fue vertiginoso: el primer palenque de Colombia se fundó allí. También nacieron las excursiones por el río de La Magdalena, que permitieron la colonización del resto del país. De allí partió Gonzalo Jiménez de Quesada.
A Santa Marta llegaron los vestidos de seda para las damas encopetadas que migraban, arribaron las primeras Biblias y las campanas para las iglesias, la cristalería y el aceite, los acordeones que hicieron posible el vallenato y con los siglos surgiría el primer tren conectado a un puerto, que dio origen a la canción más célebre de la ciudad.
Desde el río Magdalena los migrantes se expandieron huyendo de los piratas y dieron origen a un intenso mestizaje que copó las orillas del Magdalena Grande, desde Punta Gallinas en La Guajira hasta los límites con Santander. Sus ciénagas, océano y ríos hicieron que, como la Magdalena bíblica, el departamento llorara agua por doquier.
En las orillas del río Magdalena nacieron el fandango, el son de negro, el bullerengue y los sonidos de las tamboras negras mezcladas con gaitas indígenas y cantos españoles; nacieron las comidas que mezclaron el coco y el azúcar y los pescados con el plátano frito; nació el fútbol en Colombia y se expandió el Carnaval de Gaira a Ciénaga y a Barranquilla.
Hoy, ese gran río recibe el desecho industrial del país interior al que le dio vida. Y el Magdalena Grande olvida que alguna vez fue una historia de amor.
Es tan bella su extensión de bajíos y tierras inundadas por ciénagas y mares azules, tan imponente la montaña más alta del mundo a la orilla del mar, tan sano su calor exento de enfermedades respiratorias, tan extensas aún sus sabanas y desiertos, así como fértiles sus terrenos que es fácil caer, como Rodrigo de Bastidas, de nuevo, enamorado.


*Por Enrique Patiño
  Escritor y fotógrafo.


¿ COMO MURIO RODRIGO DE BASTIDAS ?

El fundador de la provincia de Santa Marta, excursionó en las tierras de Bonda, la tierra de los Bondiguas, en esa zona encontró mucho oro, sin embargo él les tenía prohibido a sus soldados maltratar a los indios, así le decían a los aborígenes; ni que le quitaran sus bienes.

Debido a esta actitud pacífica del fundador, se ganó como enemigo a muchos de sus subalternos.
En esa época se vivió la tercera revuelta ocurrida en el siglo XVI, por parte de los indígenas que luchaban por su libertad.

Uno de los subalternos de Rodrigo de Bastidas, esperando la oscuridad de la noche, entró a su bohío y lo apuñaló nueve veces, dejando al anciano herido, lo trasladaban para Santa Domingo pero un fuerte viento lo arrastró hasta Santiago de Cuba, donde murió en 1527.

domingo, 8 de octubre de 2017

LAS HERMANAS LARA AGUANCHA


Élida, Esther y Edith, conformaron un trio Fundanense, que hicieron historia en la cultura y el arte de Colombia.

Edith y Esther Lara Aguancha


Élida, Esther y Edith Lara, tres hermanas, que se dedicaron desde muy temprana edad a la promoción de artistas plásticos de la región de Colombia, sobre todo en Barranquilla.

Alberto Lara Awad
Fueron hijas de don Alberto Lara Awad, un palestino que llegó a Fundación en el año 1927 y de la también Palestina Doña Catalina Aguancha. De esta unión nacieron en Fundación: el médico Juan (Juancho) Lara, quien llegó a ser Senador de la República y gran líder del partido Conservado; Olga Lara de Morales; el también médico Jaime Lara; doña Amalia Lara de Amashta; las expositoras de arte Elida, Esther y Edith; Olga, y Doris Lara de Maria.

Cuando Don Alberto llego a Fundación abrió el primer almacén de Telas de esta ciudad llamado “La Flor de Fundación”. 

Construyó una casa de material con “cemento romano”, la cual está ubicada en la Calle 5 con Carrera 7a. Esta casa fue la segunda edificación de material que tuvo Fundación después de la del Señor Manuel Antonio Ordoñez (primer habitante que tuvo Fundación).

Esta familia ha gozado siempre de gran aprecio y distinción en la sociedad Fundanense, ayudaron a forjar el progreso de la ciudad, en momentos en que Fundación apenas hacia transito como importante comarca de intercambio comercial y cultural.


El TRIO DEL GALERISMO EN BARRANQUILLA


Las hermanas Élida, Esther y Edith Lara tuvieron dos galerías muy profesionales y jugaron un papel destacado en la creación del coleccionismo en la región, sobre todo en Barranquilla.

En palabras del escritor e investigador Álvaro Suescún “ellas dieron a conocer en Barranquilla la obra de artistas como Enrique Grau, Ángel Loochkartt, Álvaro Barrios, Leonel Góngora. Así como también de los artistas como Enrique Zamudio, Roberto Ángulo, Mario Volpe, Jaime Correa, Gustavo Zalamea, Mónica Meira, Fanny Sanin, Saturnino Ramírez, Juan Cárdenas, Santiago Cárdenas, Alejandro Obregón, Bernardo Salcedo, Manuel Hernández, Homero Aguilar, Norman Mejía, Ana Mercedes Hoyos, Beatriz González, Maripaz Jaramillo, Noé León, Ever Astudillo, Cristo Hoyos, Arnulfa Luna, Bibiana Vélez, Gonzalo Endara Crow, Carla Celia, Picasso, Dalí, entre muchos otros”.

En los años 80 la galería de estas hermanas y la de Jairo Quintero marcaban la pauta del mercado del arte en Barranquilla.

Cada una de ellas fueron directoras de la Galería Cóndor que después pasó a ser la Galería de Arte Élida Lara, referente de exposiciones artísticas en la ciudad, la cual fue abierta en el año 1983.

Esta galería le abrió sus puertas no solo a lo más connotado del arte nacional e internacional, sino también a los artistas jóvenes a quienes han apoyado e impulsado, gracias a esa sensibilidad y seguridad que las caracteriza.

Edtih Lara fue codirectora de la Galería Distrital Élida Lara, ubicada en el hotel El Prado, bajo la tutela del Instituto Distrital de Cultura durante la administración de Samuel Tcherassi.

Las tres hermanas también fueron cofundadoras del Museo de Arte Moderno de Barranquilla.

Ellas fueron las artífices de una época histórica en las artes de Barranquilla y ayudaron al conocimiento y la difusión de la plástica en la región”, destacó el escritor e investigador Álvaro Suescún.

“Las hermanas Lara dejan una huella en el arte de la región, porque además de galeristas fueron unos personajes muy queridos y grandes amigas de los artistas”, indicó María Eugenia Castro, directora del Museo de Arte Moderno de Barranquilla.

"Marcaron una etapa importante del arte en Barranquilla. Ir a sus exposiciones era una experiencia muy agradable porque los artistas podíamos intercambiar saberes con otros pintores y escultores del interior del país”, anotó el artista plástico Humberto Alean.

Pero la actividad de estas tres hermanas traspasó fronteras, con su amor y consagración exhibieron la imagen del arte de Colombia en eventos internacionales donde exaltaron la riqueza cultural de nuestro país, en lugares como la Bienal de Sao Paulo, Art Miami y la casa de subastas Christie´s de New York, donde impulsaron el nombre de reconocidos artistas, pero también de jóvenes talentos en esta ciencia.



Elida Lara

Elida fue la primera en fallecer, en el año 1995. Ella hizo parte importante de la trilogía y de la galería. Es recordada por su dinamismo y especial condición para relacionarse con el mundo del arte, hizo de la galería una de las más importantes del país.

Dos años después recibió múltiples homenajes, uno de ellos fue el 8 de abril de 1997, por parte de la Asamblea de Atlantico, quien en su recinto la homenajeó mediante una resolución, en nota de estilo, con la cual se exaltó la memoria de quien fuera por 14 años una de las directoras de la Galería Lara.

Elida
Contó con la asistencia del gobernador Nelson Polo Hernández, el alcalde distrital el Fundanense Edgar George González, los secretarios de Educación del Departamento, autoridades eclesiásticas, militares y, por supuesto, artistas y personas relacionadas con el quehacer cultural del departamento.

Este homenaje a la desaparecida galerista, se realizó por iniciativa de la diputada Vicky García Tolosa, quien en su proposición menciona a Elida Lara, como dueña de una calidad humana excepcional, con una vida consagrada al cultivo, desarrollo y proyección del arte, de la cultura de la región caribe. Desde su galería, su labor no solo fue didáctica, ya que fue una promotora y mecenas de gran sensibilidad y criterio, hizo del arte, su bandera de paz, elemento esencial de identidad, de integración.

La diputada recuerda que uno de los postulados de Elida Lara era que "el arte no solo integra, también borra las fronteras. El arte hace más humanos a los humanos, más hermanos a los hombres."

Anotó García Tolosa en la nota de estilo, que con su grandiosa dimensión espiritual, y su generosidad sin límites Elida Lara no se conformó con proyectar nuestros valores en el termino nacional, sino, que infatigablemente, con un celo desmedido, propio de las almas generosas, llevó la imagen de Colombia, la verdadera imagen, a los eventos internacionales, donde siempre sobresalió y no sólo plasmó el nombre de Colombia, sino resaltó la existencia de una Costa, de un Caribe, con su riqueza cultural, y con un nombre que hace referencia al cultivo del espíritu, que remite a un santuario, la galería Elida Lara, con ella su directora siempre a la cabeza, es otro de los apartes del texto de la proposición.

Catalina Aguancha
Indicó la Diputada que la desaparición de Elida Lara no solo enluta el arte sino a todas aquellas personas que pudieron apreciar a ese ser humano de extraordinaria sencillez, dotada de una sensibilidad sin igual, que la llevó también a realizar grandes obras sociales en beneficio de los necesitados.

La resolución de exaltación fue entregada a sus hermanas: Edith y a Ester; Amalia Lara de Amastha y su esposo Juan Amastha; a Doris Lara de María y su esposo Sucre María; a Jaime Lara y su esposa María Elena de Lara; y a Lara Aguancha.

El 12 de marzo de 1997 en reconocimiento a la labor y dedicación en favor del arte y la cultura de Barranquilla, el Centro Cultural Cayena de la Universidad del Norte y la Cámara de Comercio rindieron un homenaje a las hermanas Lara, Edith, Elida y Esther, en el Teatro Amira de la Rosa.

Elida y Edith
Ese mismo año, el 9 de Julio, bajo el lema "Hermanando pueblos" fue inaugurada una exposición de arte argentino en homenaje a Elida Lara, en el Centro Cultural Comfamiliar. Esta exposición itinerante llegó a Barranquilla con la motivación especial de rendir póstumo homenaje a quien durante años pregonara las bondades del arte de la plástica.

Igualmente Por su especial dedicación al arte han recibido distinciones entre los que se destacan el de la Sociedad de Mejoras Públicas, Personaje del Año de la Revista Gente, Mujer Sobresaliente de la Sociedad Internacional de Mujeres, entre otras.

A la muerte de Elida sus otras dos hermanas Edith y Esther continuaron en la labor como galeristas, y en honor a su hermana expusieron una colección, donde los invitados fueron importantes artistas, como Negret, Roda, Grau, Lokett, Obregón, entre otros.



Esther Lara



La segunda en fallecer fue Esther, un 7 de Agosto del 2016 en Barranquilla, donde fue sepultada al día siguiente en los Jardines de la Eternidad

Al final de sus días, Esther estuvo dedicada al proyecto de la creación de la Fundación Élida Lara, cuya extensa colección de arte está en proceso de convertirse en un museo de artes plásticas en Barranquilla. “Se nos fue un ángel de las artes que deja un gran vacío en el ámbito cultural”, lamentó su hermana Edith.

Esther y Edith

Edith Lara

Edith Lara Agunacha

La tercera hermana en partir de este mundo fue Edith. Un domingo 8 de Octubre del 2017, falleció en la ciudad de Barranquilla la esta reconocida galerista, quien junto a sus hermanas, Esther y Élida se dedicaron a la promoción de artistas plásticos del país desde jóvenes.


Edith falleció sobre las 6 de la mañana, debido a complicaciones de salud que presentó durante la semana anterior, según información de familiares. 

Estudió comunicación social y periodismo en la Universidad Autónoma del Caribe y se especializó en Gerencia y Gestión cultural en la Universidad del Norte.

También hizo sub especializaciones en historia del arte, periodismo cultural, marketing cultural, publicidad y relaciones públicas, entre otras.

Se desempeñó como directora de la galería Cóndor, directora del salón cultural Avianca, directora de la galería Elida Lara y cofundadora del museo de arte moderno de Barranquilla. 

“Con la muerte de Edith se cerró un capítulo de la historia cultural de Barranquila, especialmente en lo relacionado con las galerías de arte”, asegura el artista barranquillero Álvaro Barrios.

Por su parte Barrios indica que no la podría describir sin asociarla con sus otras dos hermanas, “ellas eran como un trío”. 


“Habiendo fallecido la última de ellas, concluye una era de la actividad cultural de Barranquilla"

Finaliza asegurando que la principal cualidad de las hermanas es que “eran unas personas que siempre decían algo bello de los demás, jamás dijeron algo negativo de nadie. Algo que la gente debería imitar”.








Otros miembros de la Familia




Jaime Lara
Olaga Lara y su esposo J.J. Morales
Amalia y Olga Lara

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