domingo, 5 de marzo de 2017

LA COLONIA PENAL EN BUENOS AIRES

En Buenos Aires existió una Colonia Penal con reclusos que provenían de toda Colombia



Colonia Penal Agrícola del Magdalena, ubicada en Buenos Aires
conocida popularmente como Colonia de Fundación
Foto del día de la visita del presidente Reyes
6 Oct 1908


En Colombia desde el inicio de la República se volvió costumbre implementar colonias penales que aunque albergaba internos, tenía como finalidad conquistar territorios todavía no explorados. La primera de ellas se inicia en 1871, amparada con la Ley de 1838 durante la presidencia de Eustorgio Salgar Moreno.

Las colonias penales se reglamentaron mediante el Decreto 624 de 1906 y las Leyes 62 de 1912 y 54 de 1913. Son definidas como lugares de cumplimiento de pena o deportación a donde se envían los individuos más peligrosos en materia penal, además de reos reincidentes de hurto, robo, extorsión o secuestro, y vagos o rateros, para ocuparse principalmente en trabajos agrícolas.

La necesidad de mano de obra para desarrollar los cultivos de banano e infraestructuras en la naciente Zona Bananera provocó que durante la visita del Presidente Rafael Reyes, al hoy corregimiento de Buenos Aires el 25 de abril de 1908, aprobara la creación de la «Colonia Militar, Agrícola y Penal del Magdalena», que fue conocida como Colonia Penal de Fundación.

El 30 de abril de 1908, el gobierno del presidente Rafael Reyes Prieto creó mediante decreto 472, La Colonia Militar, Agrícola y Penal de Magdalena.

Durante los meses de julio y octubre de ese mismo año se construye el panóptico de la misma, de manos del cienaguero Don José Dolores Elías.

En octubre de 1908 llegaron de todo el país los primeros reclusos.



EL PRESIDENTE REYES VISITA LAS OBRAS DE LA COLONIA


El 6 de octubre de ese mismo año (1908), volvió el presidente Reyes a Buenos Aires, con el objeto de revisar los trabajos de la Colonia Penal agrícola que se levantaba en ese mismo lugar y resolver con su intervención los asuntos que requieran de su aprobación.

Encontró que la misma contaba con unos trescientos colonos y se dirigió a los penados en estos términos:

 Como en esta Colonia hay algunos detenidos por asuntos políticos, al regresar hoy a Santa Marta se estudiará y resolverá la manera de que los que se hallen en ese caso puedan regresar a sus hogares.

A los demás miembros de la Colonia, cualquiera que sea la falta por que cada uno haya sido sentenciado, como Presidente, quiero decirles que no deben descorazonarse ni perder el valor, porque todos los hombres somos susceptibles de cometer faltas y porque es en el trabajo rudo y en la lucha abierta con la naturaleza en donde el individuo se forma honrado y se hace bueno y útil para sí mismo y para su familia.

Recordemos que la historia nos habla de ciudades que se fundaron con condenados por delitos más o menos graves, y que entre los fundadores de San Francisco de California en el año 49, habían hombres de malas condiciones. Ya sabemos que aquella populosa y próspera ciudad es hoy modelo de moralidad y ha alcanzado un alto grado de progreso. Se cuenta que allí se tiene como título de nobleza el haber sido de los fundadores del 49.

Lo mismo puede esperarse de vosotros al veros en esta Colonia conquistando vuestra reivindicación con el sudor de la frente . Más tarde, cuando el trabajo os haya hecho honrados y dignos del respeto de vuestros conciudadanos, podréis decir como los fundadores de San Francisco: Somos los del 908.

El Gobierno no os abandona, y el objeto de mi visita a esta Colonia en compañía del Señor Ministro de Obras Públicas y de los de más caballeros que están conmigo, ha sido demostraros que el país no os mira con desprecio; que se preocupa de vuestra suerte y que desea ayudaros a que mediante un trabajo intenso os hagáis ciudadanos útiles a la Patria.


DESARROLLO DE LA COLONIA PENAL


La delimitación del terreno para la Colonia de 500 hectáreas, fue realizada por los contratistas Víctor Fernández Güell y José Manuel Goenaga.

Se pretendió aislar en este lugar a leprosos y tuberculosos deambulantes en pueblos y ciudades renuentes a aislarse en los lazaretos legalmente establecidos. Así mismo que cada reo traído a la Colonia, ya libre, se vinculase como fuerza laboral; además, sus familiares también se establecerían en cercanías del penal.

Los primeros reos arribaron del interior del país en Octubre de 1908 y con ellos se dio inicio a las obras de construcción del “Canal Corralito”, que es la acequia que aún pasa por Buenos Aires y Sampués. La misma fue finalizada en 1909 por la firma “Evaristo Obregón & Compañía”.

Otros penados fueron destinados al corte de maderas y a la carpintería. Los que salían a trabajar a campo abierto, en la montaña, iban con cadenas atados a grillos y vigilados por la gendarmería, cuerpo armado que estaba conformado por 85 integrantes. 

Para los enfermos, leprosos y tuberculosos había un Hospital.

El viaje de los condenados se hacía en barco por el río Magdalena, Caños de la Ciénaga Grande y por último Ferrocarril; todo pago por el Estado. Para la época, era un viaje de turismo.

El panóptico alcanzó a albergar simultáneamente 80 semovientes inventariados por el Comisionado especial y entregados a un Depositario; pasó luego a ser administrada por un Contratista, para lo cual el Gobierno celebró el respectivo contrato con el General Félix Navarro, el 4 de Febrero de 1913, el mismo fue un fracaso rotundo. El contratista constituyó una Sociedad Civil Colectiva de Comercio, con Cien pesos ($100) oro de capital, dedicada a “comprar” las mejoras que realizaban los reos en terrenos de la Colonia para venderlas posteriormente al Estado. En Marzo de 1914 el Gobierno declaró la caducidad del contrato por incumplimiento y abusos de parte del contratista. 

La Colonia Penal realizó la retícula ortogonal urbanística de Buenos Aires, aún intacta, y adjudicó los lotes para construcción de viviendas.

En 1915 siendo director de la colonia el general Isaac Arzayús cambió el sitio al cementerio, creó la estación agronómica e hizo el último reparto de lotes, abriendo la segunda plaza o plaza del panóptico y la amplia avenida al nuevo cementerio, en la vía que de Buenos Aires comunicaba con el antiguo y desaparecido poblado que llevaba por nombre: Fundación de San Carlos de San Sebastian (Fundación Viejo, como se le conoció popularmente antes de su desaparición) el cual estaba ubicado en lo que hoy es la hacienda Bocatoma.


CONSECUENCIAS NEGATIVAS DE LA COLONIA PENAL

Esta colonia fue un funesto presidio de trabajos forzados adonde recluyeron algunos centenares de reos traídos mayormente de Antioquia, Tolima, Cundinamarca, Boyacá y Bogotá. El transporte de los presos se hizo por el río Magdalena, por los Caños de la Ciénaga Grande y por el ferrocarril. 

Los reos del interior del país trajeron la manopla, la daga y el puñal y sembraron el terror en la Zona Bananera, robando, atracando y asesinando a labriegos indefensos y a habitantes de Aracataca, La Envidia (hoy Fundación) y núcleos poblados. 

La respuesta de la población no se hizo esperar: Del 17 al 20 de julio de 1910, las polvorientas calles del Antiguo Municipio de Aracataca, con sus legendarios y descomunales almendros, fueron escenario de la venganza del pueblo dolido y sufrido contra sus maquiavélicos opresores: Los cachacos huidos y escapados del Panóptico. 

Los masacrados fueron arrastrados por las calles y callejones al río Aracataca; y cayeron inocentes que nada tenían que ver con los fugitivos ni con las circunstancias. Oficialmente la masacre arrojó un muerto y dos heridos.

Como consecuencia de la masacre de los paisas el Venerable Obispo Francisco Simón y Ródenas nombró como cura itinerante para la Zona Bananera al sacerdote Pedro Espejo, quien inició en 1910 la construcción del templo católico de Aracataca. 

Pero este sacerdote araba en el desierto: Aracataca derrochaba producción, dinero, lujuria. En 1914 el escritor Luna Cárdenas la definía como «La antesala de la Colonia Penal», y García Márquez en “Cien Años de Soledad” muestra a Macondo como «El centro de la impiedad». 

Los militares de la Guerra de los Mil Días que se establecieron en Aracataca atraídos por la actividad económica del banano, lideraron en 1914 la creación de la Logia Masónica, en vista del caos moral existente y la poca o ninguna presencia de la iglesia católica para mitigar la devastación de las buenas costumbres en la subregión. Aún conserva Aracataca la edificación de la Logia, inaugurada en 1915.

También trajeron los presos enfermedades de otras latitudes del país, como la lepra y la tuberculosis que aún es frecuente encontrar personas que la padecen en Buenos Aires.

Un numero indeterminado de reos se fugaban de esta colonia y se ocultaban en la montaña inculta o cambiando de nombre se camuflaban en la masa de trabajadores de las grandes fincas bananeras que la “United Fruit Company” poseía en la región de El Retén, así como en el descuaje de las montañas de Macondo y Algarrobo con el objeto de levantar la banca del Ferrocarril.

Fue la Colonia Penal un aporte negativo que aún deja sus secuelas en la conformación sociocultural regional, y que persevera hasta nuestros días. Estos antecedentes explican como en Buenos Aires, Sampués y Sampuesito es común encontrar personas dedicadas al hurto, la drogadicción, y la prostitución, así como es usual encontrar ollas de expendio de alucinógenos.

Las masacre de paisas en Aracataca, entre el 17-20 de Julio de 1910, y la de Ciénaga, el 6 de Diciembre de 1928, no pueden aislarse en su génesis de la Colonia Penal de Fundación


LA MASACRE DE LOS PAISAS 


El malestar contra los paisas fue general en la Zona Bananera: Las dagas y puñales no pertenecieron jamás a los elementos de arraigo cultural de la población nativa, que al verse afectada por este flagelo traído por los andinos a la Colonia Penal de Fundación, entró en guardia; los pocos acomodados de la clase alta tampoco compartieron la invasión en los cargos públicos por parte de los paisas. Sólo se necesitaba de una chispa, que no tardó en aparecer en Aracataca, para encender la hoguera: “A las diez de la noche del 17 de Julio de 1910, un grupo de peones del interior, beodos, tropezaron en la calle con un pobre hombre de allí, que se encaminaba a un ventorrillo, con una taza en la mano, a comprar un poco de café molido; y todo fue uno: Encontrarlo y arrebatarle la existencia de una cuchillada en el vientre. El relato sobre esto es el siguiente:

Un muchacho grande, bobo, gordo y barrigón, llegó a comprar un centavo de panela donde habían unos cachacos antioqueños con sus carrieles y barberas.

Un cachaco le dice: “Mirá, tomate un trago.”
Le respondió el muchacho: “No. Señor, yo no bebo.”
El paisa respondió: “Te he dicho que te tomes un trago.”


Como el muchacho era gordo y estaba sin camisa, el cachaco, con la navaja, Zasss, le sacó las tripas. Así comenzó la matazón de cachacos: Diga “Galón”, con unas chambelonas. Al responder, por el acento, se conocían los cachacos

La víctima fue un peón llegado de Remolino, Domingo Charry. A sus gritos acudieron los vecinos solidarios, que fueron recibidos por los agresores con una danza de puñales. El pueblo en masa, a esa hora, salió a las calles; y de la protesta se fue a los hechos: “Fueron requisadas las casas donde se presumía vivían paisas. Los policías eran paisas y huyeron a las plantaciones de banano. Los muertos fueron arrastrados hasta el río.

Los desmanes se prolongaron por cuatro días. Llegaron refuerzos policiales de Ciénaga y Santa Marta para contener la protesta. Las cifras Oficiales presentadas por el Doctor Sergio M. Rosellón, Prefecto de la Provincia, fue de dos muertos y tres heridos leves.

El informe del Doctor Rosellón señala: “La versión que corrió en los días de la borrasca de Aracataca, a efecto de que muchos peones del interior habían sido asesinados por el pueblo de allí y echados al río Aracataca, es absolutamente falsa e infame... El 20 en la tarde circuló el rumor de que los peones del interior que trabajaban en la finca de los Dávila, se unían a otros peones de fincas vecinas para atacar al pueblo en la noche e incendiarlo. El pueblo se indignó y se amotinó para la lucha... Es el resultado de la conducta de algunos peones del interior que sin más ley que la truhanería y la falta absoluta de educación, vienen dispuestos, por organización o por lo que sea, al crimen, sin temor ni a Dios ni a la Ley ni a los hombres. Nuestros peones, los costeños, vienen siguiendo el curso de esas cosas y se preparan para la defensa, como es natural.

Hubo necesidad de tomar correctivos para evitar la repetición de acontecimientos de esta naturaleza. El Obispo de la Diócesis de Santa Marta, Venerable Francisco Simón y Ródenas nombró a Monseñor Pedro Espejo cura de la Iglesia Catedral de Santa Marta, y le encomendó una campaña itinerante y moralizante en los pueblos de la Zona Bananera. Espejo visitó Aracataca y emprendió la construcción del Templo Católico.

Su labor inicial fue dispendiosa en un medio donde nunca antes existió sacerdote; los primeros bautismos los realizó en Noviembre de 1911. Antes de la fecha hubo necesidad de acudir a Ciénaga para realizar los pocos matrimonios y bautismos; el Doctor Espejo bautizó niños, adolescentes y adultos en Aracataca. Su labor no fue continua, porque sus oficios en la Catedral de Santa Marta le absorbían el tiempo, y sólo le fue posible trasladarse a Aracataca en algunas oportunidades. Una comisión de señoras notables avivó el sentimiento religioso y las campañas de bautismo. Las veces que el Cura Doctor Pedro Espejo estuvo en Aracataca posó en el hogar de Don Nicolás Ricardo Márquez Mejía y Doña Tranquilina Iguarán, Abuelos de Gabriel García Marquez. Aún hoy perdura en el recuerdo de los cataqueros su nombre en la “Avenida Monseñor Espejo” o “Avenida del Arzobispo”.



SUPRESIÓN DE LA COLONIA PENAL


Desde el 1914 la Gobernación del Departamento del Magdalena tuvo justificados elementos de juicio para considerar lo inconveniente de la Colonia Penal en la Zona Bananera: “La región de Fundación es esencialmente agrícola… allí fluye una multitud de mozos y variedad de gentes... no puede evitarse el pésimo influjo que sobre las masas ignorantes lleguen a tener los penados... no compensa el daño que reciben las masas con la cercanía y continuo trato de los reos, tanto más, cuanto que, en la generalidad de los casos los que ya han sufrido su condena establecen allí su residencia y les es fácil comunicar sus vicios y habilidades para el crimen...”

El 20 de Marzo de 1914 el Ministro de Gobierno respondió al Gobernador del Magdalena: “Se recibió en este Despacho una Resolución de la Honorable Asamblea de ese Departamento, el 13 de Abril último, sobre traslado a Codazzi de la Colonia Penal de Fundación y sobre otros puntos. El Gobierno no considera conveniente, por ahora, verificar aquella traslación. C. Ramírez.” El Gobernador respondió con telegrama de 30 de Mayo de 1914: “Señor Ministro de Gobierno. Bogotá. El infrascrito ve con pena la determinación del Gobierno respecto a la traslación de la Colonia, pues juzga que son innumerables los perjuicios que trae consigo en dicha región. José María Campo Serrano Riascos.”

Desde 1917 no llegaron más reos a la Colonia Penal.

Esta colonia fue suprimida mediante el decreto 474 del 18 de marzo de 1916. Posteriormente el panóptico fue utilizado esporádicamente cuando la cárcel de Santa Marta tuvo hacinamiento.





ACTOS ADMINISTRATIVOS




DECRETO NUMERO 472 DE 1908

(ABRIL 30)

Sobre establecimiento de una Colonia militar y agrícola en el Departamento del Magdalena y sobre concesión de baldíos

El Designado encargado del Poder Ejecutivo. 


«Teniendo en cuenta que del estudio personal que el Excelentísimo señor General Reyes, Presidente titular de la República, ha hecho sobre el terreno a virtud de Comisión especial que le ha sido conferida por el Gobierno, resulta:

1. Que actualmente existe en el Departamento del Magdalena la industria floreciente del cultivo del banano en los terrenos que recorre el Ferrocarril de Santa Marta a Fundación;

2. Que gran parte de aquellos terrenos son de propiedad nacional y de condiciones ventajosas para ese cultivo, el del algodón, del tabaco, del cacao, etc.;

3. Que por la reducción que se ha hecho en el Ejército y en el personal de empleados civil de la Nación, muchos individuos se han quedado sin empleo, y es deber del Gobierno no solamente procurarles ocupación sino facilitarles el modo de que en aquella industria puedan formarse una vida independiente y decorosa;

4. Que al mismo tiempo que los empleados cesantes trabajen en aquellos terrenos puede destinarse una porción de éstos para individuos sanos, robustos, que soporten bien el clima ardiente de aquellas regiones y que hoy cumplen condena por delitos comunes, que no sean atroces, en los presidios de los Departamentos del Magdalena, Atlántico, Bolívar y otros;

5. Que después de destinar los terrenos necesarios al establecimiento de la Colonia militar y agrícola que se crea por el presente Decreto para la Sección penal y para los empleados públicos cesantes, aún quedan terrenos de grande extensión que hoy son baldíos y se hallan incultos, disponibles para darlos á individuos particulares,


DECRETA: 

Art. 1. Créase en el Departamento del Magdalena, en los terrenos que recorre el ferrocarril de Santa Marta a Fundación, una Colonia militar y agrícola con una Sección penal. Esta Colonia se establecerá tan pronto como estén preparados los elementos necesarios para constituirla.

Art. 2 . El lugar en donde se establezca dicha Colonia, la extensión de ella y la demarcación de la población que debe servirle de base se señalarán oportunamente, previo concienzudo estudio que debe hacer sobre el terreno una Junta compuesta del Gobernador del Departamento del Magdalena; del Inspector general de Aduanas y Rentas reorganizadas; del Gerente del Ferrocarril de Santa Marta, ele quien se solicitará que preste este servicio al Gobierno; del Jefe ele la Colonia que nombre el Gobierno, y del Ingeniero de la Junta agraria. Las decisiones de esta Junta obligarán por mayoría absoluta ele votos.

Art. 3. Señalado que sea el lugar para el establecimiento de la Colonia, el ingeniero de la Junta agraria, que continuará siéndolo de la Colonia, procederá a levantar un plano de la población, con calles amplias, bien orientada respecto de los rayos solares, con provisión de aguas y con todas las reglas de la higiene. «Este plano será sometido a la consideración y aprobación de la Junta, que llevará el nombre de Junta de la Colonia militar y agrícola.

Constituida esta Junta de la. manera como queda indicado, tendrá además las siguientes funciones:

1. Pedir a la Junta agrícola un informe escrito y detallado de todos sus trabajos, y sobre los derechos de la propiedad particular, conforme a títulos escriturados u otros que se le hayan presentado, de los pertenecientes á cultivadores, y los que sean de propiedad nacional;

2. Excitar á los Señores José Manuel Goenaga y Víctor Fernández Güell a presentar el plano de los terrenos que se han comprometido a levantar, por contrato de fecha I4 de Marzo de I907, publicado en el Diario Oficial número 1293I, Y señalar en dicho plano los terrenos de particulares y los de propiedad nacional; «

3. Determinar el lugar en donde deba hacerse el canal de que trata el articulo 2.° del contrato reformatorio de fecha 20 de noviembre de 1907, celebrado con lo mismos señores , y hacer cumplir este contrato en la forma que en él se estipula;

4. Trabajar en el sentido de poner de acuerdo a los contratistas con el Gerente del Ferrocarril de Santa Marta para la construcción de este canal, él fin de obtener que su costo no sea exagerado y que su construcción se haga en condiciones justa y de manera que riegue la mayor extensión posible de terrenos;

5. Hacer señalar para la Colonia militar y agrícola y para la Sección penal un número suficiente de hectárea de baldíos, que no deben ser menos de dos mil quinientas, determinando los que sean para la Colonia militar y agrícola y lo que correspondan a la Sección penal;

6. Estudiar la solicitudes que se hagan obre concesión de baldío que hayan de adjudicarse a los individuo que se propongan cultivarlos con banano algodón, tabaco, cacao, caña, frutas, etc., teniendo en cuenta que estas concesiones no deben ser mayores de cien hectáreas ni menores de una a cada individuo en terreno continuo; que después de cada lote de cien hectárea que se adjudiquen el Gobierno se reserva otro de igual extensión, del cual no e dispondrá sino en forma de venta en licitación pública;

7. Para la adjudicación de terreno a particulares la Junta observará la siguientes reglas:

a) Que el individuo que solicite baldío sea idóneo para el trabajo y se comprometa a cultivar el terreno que pide en adjudicación conforme a un contrato, en el cual se estipulará:

I. - La extensión del lote concedido;

II. - Los linderos del mismo;

III- Que el adjudicatario se comprometa a establecer cultivo de banano, algodón cacao, tabaco, caña, frutas, ctc, en el terreno que se le adjudica, debiendo tener cultivado al fin del mismo año por lo menos una décima parte del lote concedido, y en el segundo año la extensión total de él, y a no sembrar con pasto sino una décima parte de la concesión, y en el caso de que el adjudicatario necesitare mayor cantidad de pastales procederá de acuerdo con la Junta;

IV. - Que si al terminar el primer año no hubiere cultivado siquiera la décima parte del terreno adjudicado, este volverá a ser propiedad de la nación y el Gobierno dispondrá de él como a bien tenga. Si al terminar el tercer año solamente hubiere cultivado una porción de lo baldíos concedidos se le adjudicará a perpetuidad la parte cultivada y el resto volverá a poder de la nación;

V. - Que por el valor del terreno y por lo gastos que el Gobierno tiene que hacer en el establecimiento de riego, etc. etc., el adjudicatario pagará al Tesoro nacional, al recibir el lote que se le adjudique, la suma de cinco pesos oro por hectárea, y tres años después, cuando toda la concesión esté cultivada, la suma de quince pesos oro por hectárea. Estos precios regirán para los terrenos que se cultiven con banano, y respecto de otro cultivo la Junta resolverá en cada caso. El veinte por ciento de esta suma corresponderá al Tesoro departamental del Magdalena, y el Gobernador del Departamento se encargará de hacerlo efectivo y de depositar el ochenta por ciento restante en la administración de la Hacienda nacional de Santa Marta;

8. Trabajar un reglamento para el ejercicio y distribución de las aguas tanto en los terrenos nacionales, en la Colonia militar y agrícola, como en toda la plantaciones que rieguen los ríos que hay desde Santa Marta hasta Fundación, o más allá cuando el ferrocarril se prolongue, e indicar el personal de empleado- remunerado ' que deben encargase de dar cumplimiento a dicho reglamento el cual debe ser sometido a la consideración y aprobación del Gobierno;

9. Fomentar el cultivo del algodón en los terrenos adecuados, que son aquellos que no alcancen a ser regados con lo canales de irrigación que se construyan con este objeto

10. Reglamentar la participación que debe darse a los colonos penados en el producto de los cultivos que se hagan con ayuda de su trabajo y servicios, participación que debe ser un tanto por ciento del producto líquido anual de los cultivos, y cuidar de que los empresarios paguen a los colonos este mismo porcentaje en el producto de los cultivos que ellos hagan;

11. Organizar el servicio de contabilidad que debe llevarse en la Colonia militar y agrícola.

Art. 4.° El panóptico de Santa Marta forma parte de la Sección penal de la Colonia, y allí se remitirán los colonos penados que por su mala conducta o por enfermedad no puedan permanecer en los cultivos.

Art. 5.° La Junta de la Colonia militar y agrícola estudiará y designará un lugar apropiado por su clima en el camino de Fundación a San Sebastián, en donde pueda establecerse un sanatorio a estación de sanidad a donde sea fácil enviar los enfermos de la Colonia.

Art. 6.° El Gobernador del Departamento del Magdalena será el representante inmediato del Gobierno nacional en todo lo referente á la Colonia militar y agrícola y a los puntos de que trata este Decreto.

Art. 7.° El Inspector general de Aduanas y Rentas reorganizadas tendrá la inspección de la Colonia militar y agrícola; de la adjudicación de baldíos y de todos los puntos de que trata el presente Decreto, en representación del Gobierno nacional y de acuerdo con el Gobernador del Departamento, resolverá todos los puntos que sean necesarios, y en caso de duda consultará con el Ministro de Guerra lo referente a la Colonia militar, y con el de Obras Públicas lo relativo á la adjudicación de canales de irrigación.

Art. 8.° El Gobernador del Departamento del Magdalena, el Inspector general de Aduanas y Rentas reorganizadas y de la Colonia militar y agrícola y el Ingeniero de ésta que será el de la Junta agraria, procederán a formar un presupuesto de los gastos que demande la ejecución del presente Decreto hasta el 20 de Junio próximo, y otro presupuesto para los gastos que hayan de hacerse en los trimestres siguientes del actual año económico, debiendo incluir en ellos las suma que deban darse a los Señores José Manuel Goenaga y Víctor Fernández Güell para la construcción del canal A en las condiciones que quedan expresadas. Estos presupuestos se mandarán al Gobierno nacional á Bogotá, para que éste los considere y los apruebe.

Art. 9.° El actual Secretario de la Junta agraria pasará a serlo también de la Junta de la Colonia militar y agrícola.

Art. 10 Se señala de plazo á la Junta agraria hasta el 30 de Junio próximo para que termine los trabajos que le han sido encomendados.

Art. 11. De los productos líquidos de la Colonia militar y agrícola y de la Sección penal señálase al Gobernador del Departamento del Magdalena una participación de 10 por ciento; al Inspector general de Aduanas y Rentas reorganizadas y de la Colonia, de 10 por ciento, y al Jefe de ésta, 10 por ciento

Art. 12. La Junta de la Colonia militar y agrícola señalará en cada caso la suma en dinero con que los dueños de terrenos particulares deben contribuir para pagar los gastos de los canales de irrigación que el Gobierno resuelva construir con fondos del Tesoro público, y se estipulará que esas sumas se cobran por el beneficio que dichos terrenos reciben.

Art. 13. Todas las disposiciones del Decreto número 1513 de 14 de Diciembre de 1907, reglamentario de las Colonias militares y penales, regirán para la Colonia militar y agrícola del Magdalena, en cuanto sean compatibles con el presente Decreto.

Art. 14. Los asuntos que tiene a su estudio la actual Junta agraria, que terminará sus funciones el 30 de Junio próximo, serán estudiados con todo interés por dicha Junta, a la cual se agrega para el estudio el Inspector general de Aduana, y Rentas reorganizada y de la Colonia militar y agrícola.

Art. 15. Los desmontes que se hayan hecho contraviniendo a la Resolución número 64 de fecha 7 de Agosto de 1907 de la Gobernación de el Magdalena, estableciendo el statu quo en la adjudicación de baldío, se declararán in valor alguno.


Comuníquese y publíquese.


Dado en Bogotá, á 30 de Abril de 1908.


D. EUCLIDES DE ANGULO


El Ministro de Guerra, VICTOR CALDERÓN R.

El Ministro de Obras Públicas, José M. Ruiz

El Subsecretario de Hacienda encargado del Despacho, B. SANÍN CANO






DECRETO NUMERO 702 DE 1908

(julio 01)
Por el cual se señalan sueldos a los empleados de la Colonia militar, agrícola y penal del Magdalena, y se hacen varios nombramientos

El Presidente de la República de Colombia 
  
DECRETA: 
  

Artículo 1°. En desarrollo del Decretos números 472 de este año, que crea la Colonia militar , agrícola y penal del Magdalena, señálase el siguiente personal:

Un Director, con ciento cincuenta pesos ($ 150); un Subdirector, con ciento veinte pesos ($ 120); un Secretario, con sesenta y dos pesos ($ 62); un Ayudante del Director, con cien pesos ($ 100); un Médico, con cien pesos ($ 100) un Capellán, con cincuenta pesos ($ 50); un Habilitado, con setenta pesos ($ 70); un Vigilante por cada cincuenta colonos sobre la base de trescientos, á cincuenta pesos ($ 50) cada uno.


Parágrafo. Por alimentación, a cinco pesos por cada colono. Para útiles de escritorio, veinticinco pesos mensuales. Para alumbrado, cincuenta pesos mensuales.

Artículo 2°. Para el desempeño de los empleos de que trata el artículo anterior hácense los siguientes nombramientos:

Director, General Gabriel Bermúdez; Subdirector, Jorge Carrízosa; Secretario, Coronel Gregorio Victoria; Ayudante del Director, señor Rafael Madriñán; Médico, doctor Manuel A. Valencia; Capellán, el que nombre el señor Obispo de Santa Marta; Habilitado, señor Luis Arenas O., y Vigilantes, señores Vicente Pinto, Antonio Valderrama, Vicente Castro, Rubén Quiñones, Tomás Pérez, José Ignacio Neira y Miguel Angulo.

Comuníquese y publíquese.

Dado en Bogotá, á 1.° de Julio de 1908.

RAFAEL REYES

El Ministro de Guerra,
VICTOR CALDERON R.




DECRETO NUMERO 586 DE 1908

(mayo 30)
Por el cual se adicionan y reforman los números 1513 de 1907 y 472 del presente año, y se derogan los números 122 y 158 del corriente año, sobre Colonias militares y agrícolas

EI Presidente de la República de Colombia, 
  
DECRETA: 
  
Artículo 1°.Desde el próximo mes de Junio todo individuo condenado a sufrir pena de confinamiento, presidio o reclusión en las Colonias militares, penales y agrícolas, por un tiempo que exceda de ocho meses, será enviado a la Colonia militar, agrícola y penal del Magdalena, creada por Decreto número 472 de 30 de Abril próximo pasado. 
  
Parágrafo. En cumplimiento de lo que dispone esto artículo, inmediatamente se hará la correspondiente selección de los colonos existentes hoy en la Colonia militar y penal del Meta, y se despacharán para la del Magdalena los que estén sentenciados a la pena expresada. 
  
Artículo 2°. La Colonia militar y penal, del Meta subsistirá en adelante bajo la inmediata dependencia de la Jefatura Civil y Militar del territorio del mismo nombre, quien será su Director nato y tendrá para su servicio el personal siguiente: 
  
Un Subdirector, que al mismo tiempo debe ejercer las funciones de Jefe de la Sección de Gendarmería que se destina a hacer la guarnición de la Colonia; dos Ayudantes del Director Jefe, y un Vigilante por cada veinticinco presos que existan en ésta. 
  
Parágrafo. Las funciones que en la actualidad ejerce el Habilitado de la Colonia a que se refiere el presente artículo se adscriben al Administrador de Hacienda nacional de la Jefatura Civil y Militar que hoy existe en Villavicencio. 
  
[Artículo 3°. El personal de empleados para Subdirector y Ayudantes, que determina el artículo 2° de este Decreto, será tomado del que actualmente forma el Ejército de reserva, y para efectos fiscales será dado de alta en la Habilitación de la Gendarmería Nacional, para lo cual oportunamente se hará el correspondiente traspaso de la partida necesaria en el Presupuesto de gastos del Ramo de Guerra. 
  
Artículo 4°. En la Colonia militar y penal del Meta continuarán rigiendo las disposiciones reglamentarias del Decreto número 1513 de 1907, en cuanto sean compatibles con la nueva organización que se le da por el presente. 
  
Artículo 5°. En adelante únicamente podrán destinarse a la Colonia militar y penal del Meta los individuas condenados a sufrir pena que no exceda de la que señala el artículo 1° de este Decreto para los que deben enviarse a la Colonia del Magdalena. 
  
Artículo 6°. Derógase el Decreto número 122 de este año, que creó la Colonia militar y penal de Tuturento, en la Intendencia del Chocó; en consecuencia se declaran insubsistentes loa nombramientos que para empleados de ese establecimiento se hicieron por Decreto número 158 del mismo año. 
  
Artículo 7°. Suprímase la Colonia militar y penal que ha existido en San Andrés de Providencia, y para atender a los servidos de Policía y orden público en aquella isla el Gobierno auxilia al Departamento de Bolívar con la suma mensual de doscientos pesos oro, que oportunamente situará el Tesorero general en la Administración de Hacienda nacional de Cartagena, por cuenta del Ministerio de Guerra. 
  
Comuníquese y publíquese. 
  
Dado en Bogotá, á 30 do Mayo de 1908. 

RAFAEL REYES 
  
El Ministro de Guerra, 
VICTOR CALDERON B. 




DECRETO NUMERO 474 DE 1916

(marzo 18)
Por el cual se elimina la Colonia Penal de Fundación


El Presidente de la República de Colombia, 
  
                                                                    en uso de sus facultades legales, 
  
Decreta: 
  
Artículo 1.° Desde el día 15 de abril próximo quedará suprimida la Colonia Penal de Fundación. 
  
Artículo 2.° Los presos existentes allí, que les falte cumplir, con rebaja o sin ella, seis meses o más, serán a trasladados a la Penitenciaría de Cartagena; los demás deben ir a la Cárcel del Distrito Judicial de Santa Marta. 
  
Artículo 3.° Los presos de las Penitenciarías que deberían ir a la Colonia cumplirán su condena en la del rio Magdalena o donde determine el Gobierno, por conducto de la Dirección General de Prisiones. 
  
Artículo 4.° El Director de la Colonia hará entrega de los edificios, enseres, muebles, herramientas, semovientes y demás elementos al señor Gobernador del Departamento o a la persona que él designe para este efecto, por el inventario actual de la Colonia, extendiendo a la vez un acta de entrega, que, junto con el inventario, se enviará al Ministro de Gobierno por conducto de la Dirección mencionada. 
  
Artículo 5.° Los fondos de la caja de la Colonia serán consignados por el Administrador Director de ella en la Administración Departamental de Hacienda Nacional del Magdalena. 
  
Artículo 6.° El Secretario de la Colonia quedará encargado de la guardia y custodia de los edificios y elementos entregados, hasta que el Gobierno disponga de ellos, con la asignación mensual que ha tenido hasta ahora. 
  
Artículo 7.° El Ministerio de Hacienda proveerá la manera de administrar o dar aplicación a los terrenos, edificios y elementos de todo orden que posee el Gobierno en aquella región. 
  
Comuníquese y publíquese. 
  
Dado en Bogotá a 18 de marzo de 1916. 
  
JOSE VICENTE CONCHA.-

El Ministro de Gobierno, 
Miguel ABADIA MENDEZ.






.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...